Un estudio en el Parque Nacional Kruger demostró que los animales reaccionan más intensamente al escuchar voces humanas que a los rugidos de leones, revelando la omnipresencia del miedo humano.
Especies de tamaño mediano, como los impalas, mostraron mayor temor y huyeron más rápido al oír a los humanos, planteando preocupaciones sobre la conservación en un mundo dominado por la actividad humana.
Los investigadores buscan aprovechar estos hallazgos para la conservación de especies en peligro de extinción, como el rinoceronte blanco del sur en Sudáfrica.
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Fuente: El Tiempo


