En su intento por llamar la atención, todas las marcas deportivas terminaron vistiendo igual a todos los jugadores. Pero los botines siempre han ayudado a crear una identidad propia al futbolista.
Cuando el árbitro dio inicio a un España-Curazao que debía ser un mero trámite, nueve de los once jugadores de España vestían botines rosas. Ayer, cuando Harry Kane parecía patinar sobre el césped de Dallas, diez de los once jugadores de Inglaterra vestían botines rosas. Poco después, quien tuviera arrojo para quedarse a ver de madrugada el Ghana-Panamá habrá podido comprobar que once de los once jugadores de Panamá vestían botines rosas. Lo original y llamativo se convirtió en la decisión más estándar posible.
Estos son los botines que usarán algunos de los jugadores de la Selección Argentina durante el mundial. 🇦🇷👟
Los de Messi 🔥🔥 pic.twitter.com/yvg4ZrnwoW
— Argentina Extra 🇦🇷 (@ArgentinaExtra_) June 16, 2026
Cuando Mateo Kovacic saltó al campo para tratar de levantar un muro de contención a la Inglaterra de Kane, bastó un plano corto para llamar la atención: sus botines eran negros. Lo que antaño fue la norma se convirtió en un ejercicio contracultural. Sin esperarlo, Kovacic se transformó en el futbolista que más destacaba en todo el campo, solo por no seguir la tendencia.
El asunto de los botines en este Mundial 2026 recuerda a las pajaritas de madera: lo que empieza siendo original y distintivo termina siendo tan masivo que pierde todo su valor diferencial. Cuando Alfonso Pérez Muñoz apareció con unos botines blancos a finales de los 90, causó revuelo. Fue Joma, marca española, la que se atrevió primero. En pocos años, las máximas figuras mundiales ya combinaban el clásico negro con toques de color en las míticas Adidas Predator de Zinedine Zidane, y la norma terminó de romperse con las Total 90 de Nike.
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Alejandro Mendo, especialista en moda futbolera y creador del substack Trozos de Tela, explica por qué el rosa se convirtió en el nuevo negro. Según detalló en un hilo de X, marcas como Nike, Adidas, Puma y hasta Skechers (la firma que viste a Harry Kane) eligieron el rosa porque el mensaje de marketing apunta a que los futbolistas se sienten más confiados con colores estridentes que refuerzan su personalidad. Pero, sobre todo, los estudios demuestran que el rosa es el color que mejor se ve en pantalla sobre el verde del césped.
La BBC agrega otra pieza al rompecabezas: las marcas deportivas piden informes con hasta dos temporadas de anticipación a sus consultoras de confianza para saber «qué se llevará» en una temporada concreta, y todas terminaron cayendo en el mismo tono de rosa. Algunas, como Puma, jugaron con degradados de amarillo o azul independientes para cada botín, y Adidas sumó toques de blanco en la parte trasera. Pero de lejos, la sensación sigue siendo la misma: botines rosas por todas partes.
👟🩷 Nike es la única que se pronuncia sobre la presencia masiva de botas rosas que nos ha llevado al absurdo: de querer destacar a no diferenciarse de adidas, Puma o New Balance
«El rosa no se elige por moda, sino por psicología y visibilidad»
¿Investigadores copiones? pic.twitter.com/zSjJWfbIWj
— Alejandro Mendo (@alejandromendo) June 17, 2026
Esa estandarización terminó generando el efecto contrario al buscado: ahora destacan justamente los jugadores que no llevan rosa. Michael Olise, delantero de Francia, ni siquiera tiene un contrato de patrocinio firmado y elige sus botines según comodidad personal. Lo vimos con unas Nike de color negro impoluto. Lionel Messi, por su parte, usa unas Adidas Último Tango reservadas en exclusiva para él, un homenaje de la marca alemana para lo que se asume será su última presencia en un Mundial. Su combinación de blanco y azul brilla con fuerza en medio de una marea de colores chillones.


