El fenómeno climático conocido como El Niño mantiene en alerta a varios países de Latinoamérica por las lluvias intensas, las inundaciones y los deslizamientos de tierra. Ecuador, Paraguay, Chile y Perú enfrentan distintos niveles de emergencia, con miles de personas afectadas y daños en viviendas e infraestructura.
En Ecuador, más de 17.000 personas resultaron afectadas desde la activación de las alertas vinculadas al fenómeno, según datos oficiales citados por medios locales. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos informó que al menos seis ríos se encontraban desbordados en las provincias de Los Ríos, Guayas y El Oro, mientras se mantenía la alerta roja.
El balance ecuatoriano también incluye cerca de 5.000 viviendas afectadas y 16 destruidas. Entre los eventos registrados predominan las inundaciones, que representan el 54,91% de los casos, seguidas por los deslizamientos, con el 20,25%. También se reportaron lluvias intensas, vendavales y procesos de erosión hídrica.
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En Paraguay, el presidente Santiago Peña ordenó el despliegue de las Fuerzas Armadas en Ciudad del Este para asistir a las familias afectadas por la crecida del río Paraná. Las autoridades instalaron un puesto de comando permanente para coordinar la ayuda humanitaria. Además, al menos 100 familias sufrieron las consecuencias de las últimas precipitaciones en distintos distritos del departamento de Concepción, principalmente en áreas rurales de Yby Yaú.
Chile también registró episodios graves durante el fin de semana. El presidente José Antonio Kast declaró zona de catástrofe a la comuna de Las Condes tras un aluvión y el desborde de quebradas que dejaron seis personas heridas. A su vez, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres dispuso la alerta roja para diez comunas cordilleranas y precordilleranas de la Región Metropolitana ante el riesgo de nuevos deslizamientos.
Los especialistas advierten que las altas temperaturas y las precipitaciones pueden acelerar el deshielo en la cordillera y aumentar el peligro de aluviones. El director nacional del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, Mauricio Lorca, explicó que las lluvias con una isoterma cero elevada incrementan la vulnerabilidad de quebradas que habitualmente permanecen secas. En algunas zonas chilenas, además, se prevén temperaturas superiores a los 40 grados.
Fuente: Telesur.


