El oro cerró 2025 con una suba del 65% y se consolidó como uno de los activos más rentables del año a nivel mundial. Se trató de su mejor desempeño anual desde 1979, con precios que finalizaron cerca de máximos históricos y confirmaron el renovado interés de los inversores por los metales preciosos como refugio de valor.
Según datos de mercados internacionales, el oro llegó a cotizar cerca de los 4.550 dólares por onza troy hacia fines de diciembre, tras haber tocado su pico histórico el día 26. Si bien en las últimas ruedas del año se registraron leves retrocesos por toma de ganancias, el balance anual resultó ampliamente positivo.
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El fuerte avance estuvo sostenido por múltiples factores. Entre los más relevantes se destacaron las compras récord de bancos centrales, especialmente de economías emergentes, que aceleraron la diversificación de reservas alejándose del dólar. A esto se sumó una política monetaria más flexible en Estados Unidos y la depreciación de la moneda norteamericana, que incentivó la búsqueda de activos reales.
El interés inversor también se reflejó en los fondos cotizados (ETFs) respaldados por oro. Durante 2025 se registraron flujos históricos hacia estos instrumentos, con cientos de toneladas incorporadas en el primer semestre, de acuerdo con cifras del Consejo Mundial del Oro. La incertidumbre geopolítica y la volatilidad financiera global reforzaron este movimiento.
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El rally no fue exclusivo del oro. La plata lideró las ganancias del segmento con una suba superior al 150%, mientras que el platino avanzó más del 114% y el paladio superó el 66%. De cara a 2026, analistas internacionales anticipan que la tendencia podría continuar, con proyecciones que incluso ubican al oro en la zona de los 5.000 dólares si persisten las tensiones globales y la demanda institucional.
Fuente: Infobae.


