La vicepresidenta Iliana Yotova asumirá el cargo y deberá nombrar un gobierno interino en medio de una profunda crisis política.
MIRÁ TAMBIÉN | Con un socialista como favorito habrá balotaje en Portugal
El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, anunció este lunes su dimisión tras nueve años al frente del país, en un contexto marcado por la inestabilidad política y la ausencia de un gobierno regular. La renuncia se produce luego de la caída del Ejecutivo en diciembre, tras una ola de protestas ciudadanas que se iniciaron por el proceso de introducción del euro y derivaron en una crisis institucional de alcance nacional.
En un mensaje transmitido por la televisión pública BNT, Radev confirmó que este martes presentará formalmente su dimisión ante el Tribunal Constitucional. “Hoy me dirijo por última vez a ustedes como presidente. Pido perdón por lo que no pude lograr, pero mi convicción de que Bulgaria puede salir adelante es una de las principales razones de esta decisión”, expresó el mandatario saliente, excomandante de la Fuerza Aérea y considerado cercano a posiciones prorrusas.
De acuerdo al marco constitucional, la presidencia será asumida por la actual vicepresidenta, Iliana Yotova, quien tendrá como primera tarea designar un primer ministro técnico para encabezar un gobierno interino. Además, deberá convocar a elecciones legislativas, que podrían realizarse a fines de marzo o comienzos de abril. En el ámbito político búlgaro ya circulan versiones que señalan que Radev podría postularse como candidato al Parlamento.
MIRÁ TAMBIÉN | «Fallas de material o infraestructura», la causa del accidente en España
Durante su discurso de despedida, el presidente remarcó que bajo su gestión Bulgaria avanzó en su integración europea, logrando el ingreso al espacio Schengen y a la Eurozona. Sin embargo, planteó fuertes cuestionamientos sobre el descontento social. “La pregunta es por qué estos logros no trajeron estabilidad ni satisfacción. ¿Por qué los búlgaros dejaron de confiar en la política, en los medios y en la Justicia?”, se preguntó.
Radev también alertó sobre el deterioro democrático y el crecimiento de la desconfianza ciudadana. “Nuestra democracia no sobrevivirá si la dejamos en manos de corruptos y extremistas. Depende del compromiso personal de cada uno de nosotros proteger el Estado, las instituciones y nuestro futuro”, sostuvo, en un mensaje que fue interpretado como una señal de su posible regreso a la arena electoral.
La dimisión presidencial abre una nueva etapa de incertidumbre en Bulgaria, un país que atraviesa reiteradas crisis de gobierno, fragmentación política y movilizaciones sociales, mientras intenta sostener su rumbo europeo en un contexto interno cada vez más complejo.
Fuente y foto: DW


