El río Rin, una de las vías fluviales más importantes para el comercio mundial, atraviesa una de las peores sequías registradas en décadas. El nivel del agua descendió hasta 53 centímetros en el paso de Kaub, cerca de Fráncfort, un mínimo histórico para un mes de julio que complica la navegación de las embarcaciones de carga.
Cada día, cerca de 6.900 barcos recorren los 1.233 kilómetros del Rin transportando combustibles, materias primas y productos industriales. Sin embargo, cuando el nivel del agua baja de los 80 centímetros, las barcazas deben reducir considerablemente su carga, lo que incrementa de forma significativa los costos del transporte.
Especialistas advierten que, si la sequía continúa, podrían registrarse problemas de abastecimiento de combustibles en Alemania y dificultades para industrias como la petroquímica y la siderúrgica. Además, Suiza podría verse obligada a utilizar sus reservas estratégicas de petróleo ante las complicaciones para recibir combustibles refinados por vía fluvial.
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El antecedente más cercano ocurrió en 2018, cuando una fuerte sequía redujo la producción industrial alemana un 1,5 % y restó alrededor de un 0,4 % al Producto Interno Bruto (PIB) del país. Analistas consideran que la situación actual podría alcanzar un impacto similar o incluso superior si no llegan lluvias en las próximas semanas.
Para mantener el flujo comercial se evalúan alternativas como el uso de barcazas especialmente diseñadas para navegar con poca profundidad, aunque actualmente transportan apenas una fracción de su capacidad habitual. También se analiza el traslado de mercancías por ferrocarril o carretera, aunque ambas opciones presentan mayores costos, demoras y limitaciones logísticas.
FUENTE: RT.
IMÁGEN: Martin Meissner / AP.


