Rociar las ventanas con vinagre es uno de los trucos de limpieza más efectivos y baratos para mantener los vidrios impecables. Este método casero, además de ser ecológico, evita el uso de productos químicos que pueden dañar la superficie o dejar residuos.
El vinagre actúa como desinfectante natural, disuelve la grasa acumulada y elimina restos de cal o manchas de agua, dejando un acabado brillante y sin rayas. También previene la formación de hongos y moho, algo clave en zonas húmedas o con poca ventilación.
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Para preparar la mezcla solo necesitás partes iguales de vinagre blanco y agua. Colocala en un pulverizador, rociá sobre el vidrio y pasá un paño de microfibra o papel de cocina. En pocos segundos, las ventanas quedan limpias y relucientes.
Este truco se recomienda especialmente para una limpieza mensual, ya que no solo mejora la estética del hogar, sino que también ayuda a prolongar la vida útil de los marcos y vidrios.
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Además de las ventanas, el vinagre también es útil para espejos y superficies de acero inoxidable, convirtiéndose en un aliado versátil y económico en la limpieza diaria.
Fuente: TyC Sports.


