Solo el 20% de los países que participan tienen VAR en sus ligas. Árbitros con poca experiencia en la herramienta explican las polémicas que marcaron el torneo.
El partido entre Argentina y Egipto por los octavos de final del Mundial 2026 dejó un resultado de 3-2 a favor de la Selección y también una de las polémicas arbitrales más comentadas del torneo. La Asociación Egipcia de Fútbol (EFA) presentó una protesta formal ante la FIFA argumentando «la falta de un uso adecuado del VAR» en decisiones que, según el organismo, influyeron en el marcador final.
El reclamo se suma a una tendencia que viene repitiéndose durante el Mundial: goles anulados por fuera de lugar no marcados en la cancha, decisiones dispares en jugadas similares y la sensación de que el VAR no está siendo aplicado con criterio uniforme. Pero según los expertos, el problema no está en la tecnología, sino en quién la interpreta.
«Solamente el 20% de los países que participan en esta Copa del Mundo cuentan con VAR en sus competiciones nacionales», explicó Armando Archundia, exárbitro mexicano mundialista, en diálogo con WIRED en Español. Esa brecha tecnológica explica por qué, pese a los años de capacitación que la FIFA ofrece a los árbitros convocados, la aplicación del sistema sigue siendo desigual.
El VAR se incorporó al Mundial en Rusia 2018 y en esta edición amplió sus funciones: puede corregir segundas amonestaciones erróneas, detectar infracciones previas a tiros libres o córners, y aplicar la llamada «Ley Prestianni-Vinícius», que sanciona con tarjeta roja a los jugadores que se cubran la boca durante una confrontación. En el Mundial 2026 el sistema tiene acceso a 42 cámaras, de las cuales 8 permiten grabaciones en cámara superlenta y 4 en ultralenta.
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Sin embargo, toda esa tecnología no garantiza decisiones uniformes. Fernando Galván, analista deportivo, señaló que en ediciones anteriores muchos árbitros «nada más pitaban y delegaban la decisión al VAR», mientras que en esta edición la FIFA buscó devolver parte de la autonomía al juez central. «No es una herramienta que elimine el error al 100%; es una herramienta que, en teoría, debe darle mejores elementos al árbitro para encontrar justicia», explicó.
Archundia es directo: «Es el criterio individual de cada árbitro el que toma la decisión, porque ni siquiera el VAR le va a apoyar en ese sentido». Y Galván agrega: «El tema del arbitraje es que es un gremio que no está tan unificado. Ese es un problema gigantesco. Lograr un criterio unánime a nivel mundial es casi imposible».
El futuro del arbitraje apunta hacia una mayor integración tecnológica, con especulaciones sobre sistemas de inteligencia artificial capaces de reemplazar a los jueces humanos. Pero como concluye Archundia: «El arbitraje y el fútbol lo seguirán jugando humanos y seguramente también lo seguirán dirigiendo humanos, hasta que el fútbol cambie de nombre».
Con información de Wired


