Un estudio internacional reveló que la melittina, componente del veneno de abeja, logró eliminar células tumorales en ensayos preclínicos, aunque aún faltan pruebas en humanos.
MIRÁ TAMBIÉN | Agostina Páez presentó un hábeas corpus en Brasil
El veneno de abeja, históricamente asociado a su efecto irritante, podría convertirse en una herramienta innovadora en la lucha contra el cáncer de mama más agresivo. Investigadores identificaron que la melittina, su principal componente, posee la capacidad de destruir células tumorales en subtipos particularmente difíciles de tratar, como el triple negativo y el HER2-enriquecido.
El hallazgo fue desarrollado por científicos del Harry Perkins Institute of Medical Research junto a The University of Western Australia, quienes llevaron adelante ensayos en laboratorio y modelos animales. Los resultados mostraron que la melittina logró erradicar completamente células cancerosas en condiciones controladas, despertando expectativas en el campo de la oncología experimental.
Los estudios preclínicos también evidenciaron que las células sanas fueron mucho menos afectadas por el compuesto, lo que sugiere un posible margen de seguridad. Además, al combinar la melittina con el fármaco quimioterapéutico Docetaxel, se observó una reducción aún mayor del crecimiento tumoral, lo que plantea un potencial efecto sinérgico en tratamientos futuros.
MIRÁ TAMBIÉN | El Gobierno busca US$300 millones para cubrir vencimientos de deuda
Desde el punto de vista biológico, la melittina actúa perforando la membrana de las células tumorales, provocando su destrucción. También interfiere en vías clave para la supervivencia del cáncer, como los receptores EGFR y HER2, fundamentales en la proliferación de tumores agresivos. Para mejorar su precisión, los investigadores desarrollaron variantes modificadas con el denominado “motivo RGD”, que permite dirigir el compuesto con mayor afinidad hacia células malignas y reducir el impacto en tejidos sanos.
A pesar de los resultados alentadores, los especialistas advierten que el uso clínico de la melittina aún está lejos de concretarse. La sustancia solo ha sido probada en entornos preclínicos, por lo que todavía deben superarse etapas clave, como la definición de dosis seguras, la vía de administración adecuada y la evaluación de posibles efectos secundarios a largo plazo.
La investigadora Ciara Duffy, líder del estudio, remarcó que los hallazgos representan apenas el inicio de un proceso científico que requiere validaciones rigurosas. En la misma línea, el jefe de Ciencia de Australia, Peter Klinken, subrayó la necesidad de contar con evidencia sólida antes de trasladar estos avances al ámbito clínico.
El desarrollo de terapias basadas en melittina dependerá de futuros ensayos clínicos que confirmen su seguridad y eficacia en humanos. Mientras tanto, la investigación continúa avanzando como una alternativa prometedora para pacientes con cáncer de mama de difícil tratamiento, aunque bajo un enfoque prudente y estrictamente científico.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


