El vinilo atraviesa un nuevo auge y tiene como principal motor a la generación Z. Jóvenes nacidos entre fines de los noventa y la primera década de los 2000 lideran una tendencia que combina música, diseño y experiencia sensorial.
Lejos de limitarse al sonido, el disco de vinilo se consolida como objeto cultural. Según datos de Futuresource Consulting, más de la mitad de los compradores jóvenes lo valora por su estética, mientras que una parte significativa lo utiliza como elemento decorativo en sus hogares.
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Esta dimensión visual resulta clave al momento de elegir qué comprar. Estudios de Vinyl Alliance indican que el arte de tapa y la identidad gráfica influyen de manera decisiva en las decisiones de consumo, incluso por encima de la practicidad.
El fenómeno también se refleja en números. El mercado global del vinilo crece a un ritmo del 18% anual en los últimos cinco años, impulsado por nuevas ediciones, reediciones especiales y lanzamientos pensados para el público joven.
Además, el coleccionismo se volvió parte central de la experiencia. De acuerdo con CNN, muchos jóvenes organizan alertas para lanzamientos, buscan ediciones limitadas y exhiben sus colecciones en redes sociales, reforzando el costado social y aspiracional del formato.
Con información de Rock & Pop.


