En un futuro lejano, la nación de Japón podría enfrentarse a una peculiaridad única: todos sus ciudadanos compartiendo el mismo apellido, ‘Sato’. Esta proyección, presentada por investigadores de la Universidad de Tohoku, pinta un escenario para el año 2531 donde, debido a la combinación del declive demográfico y una antigua normativa civil, la diversidad de apellidos podría desaparecer por completo.
El estudio, liderado por el profesor Hiroshi Yoshida, señala que ‘Sato’, el apellido más común en Japón, se encuentra en una posición de crecimiento acelerado. Actualmente, un 1.5% de la población japonesa lleva este apellido, y las tendencias indican que podría universalizarse en los próximos siglos.
La normativa japonesa actual, que data del siglo XIX, estipula que las parejas casadas deben compartir un único apellido, lo que, según Yoshida, contribuye significativamente a esta posible homogeneización. A esto se suma una tasa de natalidad en declive y un envejecimiento poblacional acelerado, factores que agravan la situación.
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Aunque algunos puedan interpretar el estudio como una curiosidad o incluso una exageración, Yoshida lo concibe como un llamado a la reflexión sobre las políticas de identidad y las leyes matrimoniales en Japón. La investigación emerge en un momento de debate en la sociedad japonesa, donde hay un creciente cuestionamiento sobre la obligación de adoptar un apellido unificado en el matrimonio.
Voces dentro del país argumentan a favor de permitir a las parejas conservar sus apellidos originales o adoptar modelos de doble apellido, una práctica común en otras partes del mundo. Yoshida espera que su estudio incite a una discusión más amplia sobre la identidad personal y colectiva en Japón, así como sobre las leyes que rigen los apellidos en el matrimonio.
«Si todo el mundo se apellida ‘Sato san’, no quedará más remedio que emplear únicamente el nombre de pila para identificarse. Eso no sería un escenario ideal», expresa Yoshida, subrayando la importancia de la diversidad y la individualidad en una sociedad cada vez más homogeneizada.
FUENTE: The Guardian.


