El cohete New Glenn logró recuperar su propulsor, pero no cumplió con el objetivo principal del lanzamiento.
La compañía Blue Origin reconoció un error en su última misión espacial tras colocar un satélite en una órbita incorrecta. El incidente ocurrió durante el lanzamiento del cohete New Glenn, que había generado expectativas por el uso de un propulsor reutilizado por primera vez.
El despegue se realizó desde Cabo Cañaveral y, en términos técnicos, gran parte de la operación fue exitosa. El propulsor fue recuperado en el océano Atlántico minutos después del lanzamiento, marcando un avance importante en la estrategia de reutilización de la empresa.
Sin embargo, el problema surgió en la segunda etapa del vuelo, cuando el cohete no logró alcanzar la órbita prevista. Según explicó el director ejecutivo de la compañía, Dave Limp, uno de los motores no generó el empuje necesario durante una maniobra clave.
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El satélite afectado pertenece a la empresa AST SpaceMobile, que mantiene un acuerdo con la firma aeroespacial. Tras conocerse la falla, las acciones de la compañía registraron una caída en el mercado tecnológico NASDAQ.
A pesar del inconveniente, desde la empresa señalaron que el logro de reutilizar el propulsor representa un paso relevante en el desarrollo de su tecnología. Este tipo de sistemas es considerado clave para reducir costos y mejorar la frecuencia de lanzamientos.
Hasta ahora, solo SpaceX había demostrado con éxito este tipo de reutilización en vuelos orbitales, lo que convierte el avance de Blue Origin en un hito, aunque con resultados mixtos.
La compañía ya inició una investigación para determinar las causas de la falla y anunció que buscará implementar mejoras antes de retomar las operaciones. El objetivo es consolidar el programa espacial de cara a futuros proyectos, incluyendo misiones científicas de gran escala.
Con información de DW.


