La medida, que había sido anunciada por el Gobierno a finales de junio, fue aprobada hoy en el consejo de ministros y se instrumentará en cuanto se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE), lo que suele ocurrir al día siguiente.
“Hemos acordado tres años después del comienzo de la pandemia el fin de la crisis sanitaria ocasionada por Covid-19”, explicó el ministro de Sanidad, José Manuel Miñones, en conferencia de prensa.
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El Ejecutivo acordó dejen de tener vigencia “todas las medidas extraordinarias que hubieran sido acordadas ligadas a esta crisis sanitaria”, en especial “la obligatoriedad de la mascarilla allí donde se mantenía”, añadió Miñones, citado por la agencia de noticias AFP.
El tapabocas pasa ahora a ser “altamente recomendable” solo en algunos casos, como unidades de cuidado intensivo o residencias de ancianos, con el fin de “proteger a la población vulnerable”.
España eliminó su uso en interiores en abril de 2022, pero siguió siendo obligatorio en el transporte público hasta febrero pasado, y hasta esta semana en lugares donde concurrían personas de riesgo, como los hospitales.
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La medida fue ampliamente respetada en un país muy afectado por la primera ola de la pandemia en la primavera de 2020, que pasó además por uno de los confinamientos más estrictos del mundo. En España, donde tampoco hubo mayor polémica en cuanto a la vacunación, más de 121.000 personas murieron por la enfermedad que devastó al mundo entero desde su irrupción hace tres años, según los últimos datos disponibles.


