Un estudio revela que estas aves aprovechan la nicotina como un insecticida químico para mantener a los parásitos alejados de sus crías.
Investigadores de la Universidad de Lodz, en Polonia, han descubierto un comportamiento sorprendente en los herrerillos (Cyanistes caeruleus). Según un estudio publicado en la revista Science Direct, estas pequeñas aves urbanas recolectan colillas de cigarrillos para forrar sus nidos, utilizándolas como un escudo adaptativo contra infecciones parasitarias que suelen afectar la salud de sus polluelos.
En entornos silvestres, los herrerillos suelen recolectar plantas aromáticas como la lavanda para repeler insectos. Sin embargo, en las ciudades, parecen haber sustituido este material natural por los residuos de tabaco. La nicotina presente en los filtros actúa como un potente repelente e insecticida, reduciendo drásticamente la presencia de ácaros, garrapatas y larvas de mosca de la carroña en el nido.
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El experimento consistió en monitorear 33 familias de aves divididas en grupos de control, nidos esterilizados y nidos con colillas añadidas. Los resultados sanguíneos mostraron que los polluelos criados entre restos de cigarrillos presentaban niveles más altos de hemoglobina y hematocrito. Esto sugiere una menor pérdida de sangre por picaduras y, en consecuencia, un mejor estado general de salud frente al grupo de control.
A pesar de los beneficios inmediatos contra las plagas, los científicos advierten sobre los riesgos a largo plazo. Las colillas contienen sustancias altamente tóxicas como arsénico y metales pesados. Aunque el «escudo químico» protege a las crías de los parásitos chupasangre, aún se desconoce cómo la exposición prolongada a estos componentes químicos afecta la longevidad y la salud de los ejemplares adultos.


