Cuando la tensión se vuelve constante, puede convertirse en un ciclo dañino para la salud. Especialistas explican cómo reconocerlo y qué hacer para detenerlo.
Aunque el estrés puede ser útil en situaciones puntuales, cuando se vuelve crónico puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De acuerdo con la psicóloga Naomi Newman-Beinart, el estrés activa la liberación de adrenalina y dopamina, sustancias que generan sensaciones de recompensa, lo que puede llevar a la dependencia. Esto se debe a que algunas personas buscan constantemente situaciones estresantes para experimentar esa «euforia».
Por otro lado, la neuropsicóloga María Garau explica que el cortisol, la hormona del estrés, juega un papel fundamental en el acelerado ritmo de vida. Sin embargo, la sobreexposición a esta hormona puede tener consecuencias serias, como fatiga, ansiedad y enfermedades físicas. El estrés constante puede elevar los niveles de cortisol y adrenalina, desajustando el equilibrio del organismo.
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Señales de que el estrés se convirtió en una adicción
Aunque el estrés es una respuesta normal del cuerpo, hay ciertos síntomas que pueden indicar que se ha vuelto una adicción:
- No podés despegarte del celular. Revisás las notificaciones, aunque no haya ninguna. La tecnología mantiene el estado de alerta constante y puede reforzar la sensación de estrés.
- Solo te concentrás bajo presión. Los plazos ajustados o trabajar a última hora te motivan más que planificar con tiempo. La calma te genera ansiedad.
- Sentís culpa al descansar. Cuando tenés tiempo libre, pensás que deberías estar haciendo algo productivo.
- Usás cafeína y azúcar como combustible. Depender de estimulantes como el café, el azúcar o el alcohol es una señal de que el estrés está tomando el control.
- Tu sueño está afectado. Si te cuesta relajarte para dormir o te despertás durante la noche pensando en tareas pendientes, el estrés está interfiriendo en tu descanso.
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Cómo romper con la adicción al estrés
Superar este ciclo no es fácil, pero con algunos cambios en la rutina es posible:
- Establecer límites con la tecnología. Poné el celular en modo avión cuando necesites concentrarte o antes de dormir para evitar interrupciones constantes.
- Practicar técnicas de relajación. Técnicas como la respiración en caja (inhalar, sostener y exhalar por cuatro segundos) ayudan a calmar la mente.
- Reducir los estimulantes. Disminuir el consumo de café y azúcar, ya que ambos aumentan los niveles de cortisol.
- Incorporar adaptógenos en la dieta. Hierbas como la ashwagandha o el ginseng siberiano pueden ayudar a regular las hormonas del estrés.
- Buscar apoyo en los vínculos. El contacto emocional y físico con personas de confianza libera oxitocina, contrarrestando los efectos del cortisol.
- Priorizar el descanso. Tomar descansos regulares mejora la productividad y reduce el agotamiento, a la vez que ayuda a recuperar energía.
Si bien el estrés es una respuesta natural del cuerpo, la clave está en saber manejarlo. Si notas que el estrés afecta tu calidad de vida, consultar con un especialista puede ser el primer paso para encontrar la mejor manera de controlarlo.
Con información de TN.


