Potentes explosiones provocadas este viernes por el Ejército de Israel en las alturas de Ali al-Taher, en el sur del Líbano, generaron ondas sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 4,1. Las detonaciones ocurrieron cerca de Nabatieh al-Fawqa y fueron registradas por el Centro Nacional de Geofísica libanés.
Las explosiones fueron percibidas en distintos sectores de la provincia de Nabatieh y provocaron alarma entre la población. El episodio se produjo en medio de la continuidad de las operaciones militares israelíes en el sur del territorio libanés.
Según la información difundida, la acción estuvo concentrada en la destrucción de rutas subterráneas e infraestructura que se extendía por más de dos kilómetros. Israel afirmó que las instalaciones pertenecían al movimiento Hezbolá.
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Tras desplegar efectivos de la División 36, el Ejército israelí sostuvo haber alcanzado el “control operativo” de la zona, tanto en la superficie como en las estructuras subterráneas. La operación fue presentada por Israel como parte de sus acciones de seguridad en el área.
El Ministerio de Salud Pública del Líbano había informado previamente que, desde el recrudecimiento de la ofensiva israelí el pasado 2 de marzo, se contabilizaban 4.362 personas asesinadas y cerca de 12.400 heridas en el país.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, señalaron que la operación forma parte de una estrategia destinada a consolidar una denominada “zona de seguridad” en territorio libanés. Las explosiones volvieron a elevar la tensión en el sur del Líbano y generaron efectos sísmicos registrados oficialmente.


