Teorías cuánticas sugieren que pasado, presente y futuro coexisten simultáneamente, y que el flujo temporal sería una construcción del cerebro humano al interactuar con el universo.
El reloj marca las horas, los segundos se desvanecen y el futuro parece acercarse sin pausa. Sin embargo, las ecuaciones fundamentales de la física cuentan una historia radicalmente distinta: el tiempo podría no fluir en absoluto. Según plantean físicos teóricos, todos los momentos existirían simultáneamente y nosotros simplemente recorreríamos una historia ya completa, como quien lee las páginas de un libro terminado.
Nicole Yunger Halpern, física del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Maryland, lo resume con claridad: «El tiempo parece más un componente que introducimos manualmente que una propiedad natural». La física moderna identifica al menos tres versiones incompatibles del tiempo: el coordinado (un simple parámetro matemático), el relativista de Einstein (donde el «ahora» no es universal) y el termodinámico (vinculado al aumento de entropía). Ninguna encaja completamente con nuestra experiencia subjetiva ni entre ellas.
LEE TAMBIÉN | Sting anunció el nuevo disco de CA7RIEL & Paco Amoroso
En 1983, los físicos Don Page y William Wootters propusieron una idea audaz: el universo sería una función de onda cuántica atemporal, y el tiempo emergería del entrelazamiento entre un «reloj interno» y la materia observable. En 2024, la física italiana Paola Verrucchi logró construir un modelo funcional de este mecanismo, demostrando que un sistema puede parecer estático desde fuera pero experimentar cambios temporales desde su interior. La teoría sugiere incluso que los agujeros negros podrían actuar como relojes cósmicos del universo.
El filósofo Adrian Bardon sostiene que el fluir del tiempo es una construcción cerebral para dar coherencia a la experiencia, similar a cómo percibimos los colores. La relatividad refuerza esta idea: eventos simultáneos para un observador pueden no serlo para otro, destruyendo la noción de un «ahora» universal. Verrucchi va más allá y propone que «creas el tiempo cuando preguntas qué hora es»: la medición misma generaría la flecha temporal, haciendo que no solo participemos del tiempo, sino que lo creemos al observar.
Estos hallazgos no invalidan nuestra experiencia temporal, pero sugieren que la secuencia de recuerdos y decisiones vive en nosotros, no en un cosmos que fluye independientemente. Mientras las grandes teorías de la física siguen sin reconciliarse sobre la naturaleza del tiempo, esa tensión podría ser la evidencia más clara de que el tiempo, tal como lo imaginamos, no existe como entidad única sino como múltiples realidades: experiencia, entropía, ilusión cognitiva o efecto de cómo interpretamos el mundo.
Fuente: DW.
Foto: Meshack Emmanuel Kazanshyi.


