La empresa australiana intenta aclarar su posición y futuro en Argentina tras la publicación de una nota donde se planteó la demora del proyecto, las promesas fallidas de inversión, y la titularidad de cientos de miles de hectáreas compradas o arrendadas para el proyecto.
Estas tierras están generando un futuro incierto, agravando la situación económica de la región. Desde que se prometieron grandes inversiones y generación de empleos, no hubo más que movimientos inmobiliarios sin concreciones visibles.
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Agustín Pichot, responsable de Fortescue en Latinoamérica, fue uno de los principales impulsores del proyecto, y había declarado que “La idea era tratar de crear algo en el país que fuera revolucionario con lo que está pasando en el mundo,” en una conferencia de prensa en febrero de 2024. “Tenemos los recursos y la gente idónea para hacerlo y tenemos la tecnología para hacer hidrógeno verde en la Patagonia.” Sin embargo, tras años de gestiones y promesas, el proyecto no ha asomado más alla de la compra o arrendamiento de tierras y el proyecto de un parque eólico que generaría la energia para la planta en Sierra Grande, según la empresa le dijo a este medio.
La gobernadora de Río Negro, Arabela Carrera, durante la presidencia de Alberto Fernández, había impulsado en 2022 el proyecto de hidrógeno verde con la esperanza de generar 15,000 empleos directos y 40,000 indirectos.
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En aquel momento, el Diario Página 12 publicó: Hidrógeno verde en Argentina: Alberto Fernández acuerda con la empresa australiana Fortescue una millonaria inversión en el país. Lo anunciaron autoridades de la firma australiana tras un encuentro con Alberto Fernández en Glasgow, en el marco de la cumbre COP26. Se espera convertir a Río Negro en un polo mundial exportador de hidrógeno verde. La actividad generaría entre entre 40.000 y 50.000 puestos laborales indirectos. «La Argentina tiene una gran oportunidad por delante», señaló el presidente.
Esta semana, y en respuesta a la publicación de Radio 3 web, Fortescue se comunicó para emitir el siguiente comunicado: “Fortescue sigue presente en Argentina. Estamos realizando estudios de impacto ambiental y otros de ingeniería en Río Negro, que incluyen la instalación de mástiles de medición de vientos, para el desarrollo del Parque Eólico Cerro Policía. La energía que produzca Cerro Policía alimentará en un futuro a la planta de hidrógeno verde que se desarrollaría cuando las condiciones macroeconómicas sean estables.”
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El comunicado también menciona: “Fortescue celebró la aprobación de la Ley de Bases y del RIGI y está a la espera de la reglamentación de la ley para evaluar los próximos pasos. Seguimos apostando por la Argentina a la espera de esas condiciones.”
Sin embargo, desde Radio 3 se han planteado varias preguntas que aún no han sido respondidas por Fortescue. Entre ellas: ¿Cuántas hectáreas de campo se compraron o arrendaron desde las promesas de 2022? ¿Cuántas de estas hectáreas están actualmente deshabitadas? ¿Qué producción han generado estas tierras durante la demora de dos años del proyecto? ¿Se han reunido con referentes de la Sociedad Rural, quienes han sido críticos de la situación de abandono de los campos? ¿Qué empresas o inmobiliarias estuvieron involucradas en la venta de estas tierras?
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Además, surge la pregunta de por qué el proyecto se encuentra frenado para adecuarse al RIGI cuando este no era un factor al momento del anuncio inicial durante la presidencia de Alberto Fernández. Cuando se realiza el anuncio, hace mas de dos años, Javier Milei, la Ley Bases y el RIGI, no existían ni por asomo en las políticas del país. Estas y otras inquietudes persisten y Fortescue aún no ha proporcionado respuestas claras a través de una entrevista o un comunicado más detallado que el recibido.


