Se trata de la gerenta de planta, Nadine Parry y el encargado del tratamiento de efluentes, Brahim Yoosef Vargas. Fiscalía no pudo probar la autoría del hecho.
En el marco del juicio oral por presunto daño ambiental, la jueza Patricia Reyes absolvió este lunes a los dos responsables jerárquicos de la empresa pesquera Conarpesa, tras considerar que la Fiscalía no pudo probar la autoría del hecho.
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Los acusados eran Nadine Parry, gerenta de planta, y Brahim Yoosef Vargas, encargado del tratamiento de efluentes. Ambos habían sido señalados por permitir el vertido de líquidos sin tratar al mar, presuntamente contaminando las aguas del Golfo Nuevo.
La causa investigaba el derrame de efluentes contaminantes en la región, hecho que se atribuía a la gestión directa de los imputados en sus respectivos cargos dentro de la empresa.
La investigación de la Fiscalía
Durante el juicio, la Fiscalía acusó a los imputados de haber habilitado un mecanismo ilegal para descargar efluentes sin tratamiento directamente en el mar, a través de cañerías clandestinas conocidas como “by pass”. De acuerdo con los peritajes incorporados al expediente, los líquidos generados en el procesamiento del langostino fueron arrojados al Golfo Nuevo con parámetros de contaminación desmesuradamente altos en relación a los establecidos por la ley: sólidos suspendidos 21 veces por encima del máximo, la Demanda Bioquímica de Oxígeno 60 veces superior, amonio 25 veces más elevado y la presencia de bacterias E. coli hasta 2.700 veces mayor que lo tolerado.
Uno de los hitos más significativos de las audiencias fue la inspección ocular en la planta industrial, donde se verificó un caño no declarado que descargaba directamente hacia el mar. En ese recorrido estuvieron presentes los propios responsables de la empresa, lo cual —según el Ministerio Público— constituye prueba de que estaban al tanto de la maniobra y elimina cualquier argumento de desconocimiento.
Además, la Fiscalía presentó como evidencia un intercambio de mensajes de WhatsApp entre los acusados. Aunque gran parte de las conversaciones habían sido eliminadas y no pudieron ser recuperadas por el perito informático, uno de los textos resultó clave: “No podemos derivar más al pay pass”. Para los investigadores, esa frase refleja con claridad que los imputados sabían de la existencia del sistema clandestino y lo utilizaban de manera intencional para encubrir los vertidos contaminantes.


