Los dos nuevos grupos de extrema derecha del Parlamento Europeo no lograron obtener ninguno de los catorce puestos de vicepresidente en las recientes votaciones. En un esfuerzo coordinado, los partidos centristas bloquearon a estos grupos radicales para evitar su influencia en el parlamento.
A pesar de que el grupo de extrema derecha Conservadores y Reformistas Europeos, liderado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, consiguió dos vicepresidencias, los grupos Patriotas por Europa y Europa de Naciones Soberanas fueron excluidos de posiciones de poder. Estos grupos, liderados por Jordan Bardella y Alternativa para Alemania, respectivamente, no tendrán representación en la mesa del Parlamento Europeo, que define las reglas y el presupuesto del parlamento.
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La exclusión de estos grupos se produjo después de que el Partido Popular confirmara conversaciones de última hora con otros grupos centristas para evitar que la extrema derecha y los «amigos de Putin» ocuparan posiciones de influencia. Patriotas por Europa había propuesto a Fabrice Leggeri y Klára Dostálova como candidatos, mientras que Europa de Naciones Soberanas había presentado a Ewa Zajączkowska.
Un portavoz de Patriotas por Europa criticó el cordón sanitario impuesto para frenar a la extrema derecha, calificándolo de «antidemocrático» y un insulto a «millones de ciudadanos europeos». Paolo Borchia, eurodiputado del partido italiano Liga, afirmó que bloquear a su grupo es una falta de respeto a la voluntad democrática de los votantes europeos.
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En la votación, cinco de las vicepresidencias fueron obtenidas por los Socialistas y Demócratas, tres por el Partido Popular Europeo, dos por el grupo liberal Renovar Europa y una por Los Verdes. Los candidatos de ECR, Antonella Sberna y Roberts Zīle, fueron aprobados en la segunda vuelta, junto con Younous Omarjee del grupo de izquierda.
Daniel Freund, eurodiputado verde alemán, expresó que los partidos antieuropeos no deberían tener responsabilidades en el parlamento. Según Freund, «si su objetivo político es destruir este parlamento, no deberían encargarse de gestionarlo». Esta postura justifica el cordón sanitario aplicado contra los grupos de extrema derecha.
FUENTE: EuroNews.


