Guatemala vuelve a estar en vilo por una nueva erupción del Volcán de Fuego, que obligó a evacuar a más de 700 personas durante las últimas horas. Según informó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), los pobladores trasladados se encuentran resguardados en albergues temporales como medida de precaución, mientras se mantiene una vigilancia permanente sobre la evolución del fenómeno natural.
El volcán, ubicado a unos 30 kilómetros al sur de Ciudad de Guatemala, ya había protagonizado una tragedia en 2018, cuando una potente erupción causó más de 200 muertes y arrasó con comunidades enteras. En esta ocasión, la alerta temprana y la rápida movilización de los equipos de emergencia permitieron prevenir pérdidas humanas hasta el momento.
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Las personas evacuadas provienen de diversas localidades en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango. Todos ellos se encuentran dentro de la zona de influencia directa del volcán, cuya actividad actual ha generado emisiones de ceniza, explosiones moderadas y flujos piroclásticos que motivaron el cierre de carreteras cercanas.
El organismo de protección civil ha desplegado equipos de monitoreo y mantiene comunicación constante con los cuerpos de socorro para coordinar una posible ampliación de las evacuaciones si las condiciones empeoran. Las autoridades también recomendaron a la población evitar desplazamientos en la zona y seguir únicamente información oficial para evitar desinformación.
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Aunque el Volcán de Fuego es uno de los más activos de Centroamérica, el recuerdo del desastre de 2018 ha marcado un punto de inflexión en las respuestas institucionales. Hoy, el país enfrenta el desafío de contener los efectos del fenómeno natural con rapidez, coordinación y apoyo humanitario a quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares.
Fuente: REUTERS.


