En el sur de Brasil, en una fascinante conexión con el pasado, se han descubierto enormes túneles subterráneos, conocidos como paleomadrigueras, que se cree fueron cavados por perezosos terrestres gigantes o armadillos prehistóricos.
La existencia de estas cuevas fue revelada por el profesor Heinrich Frank de la Universidad de Rio Grande do Sul, quien tropezó con un agujero dejado por excavadoras. Al explorar, descubrió marcas de garras en el techo de la cueva.
Estas paleomadrigueras, que pueden alcanzar hasta 600 metros de longitud y 1.8 metros de altura, se consideran refugios excavados por animales ya extintos. El profesor Frank ha documentado más de 1,500 de estas cuevas y ha lanzado el Proyecto Paleotocas para preservar y estudiar estos túneles antes de que se vean amenazados por el clima o el desarrollo humano.
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A medida que nuevos proyectos de construcción amenazan con exponer y destruir estas paleomadrigueras, los investigadores trabajan contrarreloj para desentrañar los misterios que encierran. Aunque la antigüedad exacta y los creadores precisos de estos túneles aún son desconocidos, el descubrimiento proporciona una ventana única para reconstruir la vida y el hogar de animales prehistóricos.
Fuente: My Modern Met


