Un estudio de la Universidad de Barcelona señala al gen RBFOX1 como el posible coordinador de una red de 20 genes vinculados a la depresión, la ansiedad y el neuroticismo.
Durante años, la genética de la depresión buscó genes individuales. Sin embargo, trastornos como la depresión o la ansiedad están influenciados por cientos o miles de variantes genéticas, cada una con un efecto muy pequeño. Ante esa complejidad, los genetistas cambiaron de enfoque: en lugar de centrarse en genes individuales, ahora buscan redes de genes que actúan de forma coordinada e intentan identificar a los reguladores que organizan su actividad.
Un nuevo estudio de investigadores de la Universidad de Barcelona, publicado en Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry, propone que el gen RBFOX1 podría ser uno de esos coordinadores. A partir de estudios de asociación del genoma completo (GWAS), predicciones de expresión genética en el cerebro y análisis de redes moleculares, el equipo identificó una red regulada por este gen y priorizó otros 19 genes que podrían desempeñar un papel relevante en la depresión, la ansiedad, la irritabilidad y el neuroticismo.
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Siguiendo la metáfora de la orquesta, RBFOX1 coordinaría la interpretación, mientras que esos 19 genes adicionales serían algunos de los músicos que, según el estudio, merecen escucharse con más atención. «Si un regulador central como RBFOX1 está alterado, podría tener un efecto en cadena sobre varios procesos a la vez, como el desarrollo neuronal, la comunicación entre neuronas y la regulación de la neurotransmisión, lo que explicaría por qué estos trastornos a menudo aparecen juntos», señalaron los autores.
Varios de los genes identificados ya eran conocidos por la ciencia. CADM2 había sido vinculado con adicciones y trastornos psiquiátricos; TCF4, con la esquizofrenia y el insomnio; mientras que SP4 y PAX6 mostraron alteraciones en modelos animales de estrés. Lo que aporta el nuevo estudio es reunir esas piezas dispersas bajo una misma hipótesis biológica: que muchos de estos genes podrían formar parte de una misma red coordinada por RBFOX1.
Si esa hipótesis se confirma, los genetistas no solo dispondrán de nuevos candidatos para estudiar la depresión. También darán un paso más para comprender cómo cientos de genes aparentemente independientes terminan interpretando una misma partitura biológica.
Con información de Wired / Imagen: nopparit


