Larguísima y por demás amena fue la charla entre el experimentado deportista y el programa “Nada personal” de Radio Sudaca 105.3 de Trelew. Diversas temáticas se fueron abordando de la vida personal, el ámbito familiar y, obviamente, el aspecto boxístico.

El apodado “Huracán” nació el 7 de Octubre de 1975 y se consagró campeón absoluto de la categoría Mosca el 13 de Julio de 2002, ante el nicaragüense Adonis Riva en el Luna Park, aquella noche plagado de figuras provenientes de todas las aristas de nuestra sociedad, ya que, además, el mítico escenario porteño reabría sus puertas al boxeo luego de un largo tiempo sin actividad, ya que lo había cerrado para tal fin el ya fallecido y emblemático Tito Lectoure.
Narváez trazó un parangón de lo que soñaba en sus inicios en el duro deporte de los puños y aseguró: «cuando arranque mi carrera y soñaba hasta dónde podía llegar, nunca supuse llegar hasta donde llegué; sin dudas que logré todo lo planificado e incluso superando todas mis expectativas. No quedó nada por hacer. Sin reproches, en absoluto».
«Por ahí, siendo por demás exigente, quedó por obtener un tercer título mundial en una categoría diferente, pero tengo la tranquilidad total que lo intenté y no se pudo, nada más”, reconoció.

Siempre creyente, comenta que “Dios me dio más de lo que esperaba. Dos títulos mundiales, todo un campo recorrido como amateur, estuve en Panamericanos, en Juegos Olímpicos (Atlanta ’96 y Sidney 2000), hice 32 peleas mundialistas y 27 defensas exitosas. Pensé que hasta los 29 o 30 años iba a durar en el más alto nivel y resulta que recién a los 38 recién perdí un título”, dijo.
Consultado por el periodista, no apura el futuro inmediato, ni siquiera una posible chance de regreso para el año próximo. Aunque igual supone que puede haber una última exhibición del pequeño gran patagónico con guantes de boxeo pero con cintura y piernas de bailarín.

Sobre si en el retorno imaginado puede haber una pelea más o el gran cierre a semejante carrera, Omar Narváez dice que “no estoy ansioso pensando en mañana, no quiero apurarme, porque nunca lo hice. Pero suponiendo que llegara a suceder algo así, me gustaría que fuera en mi tierra, en Trelew o en el Luna Park. Y si puedo, en el 2021, en una de esas haga mi última pelea por los puntos o quizás la última pelea con show y despedida”, agregó.
“Será emocionante si se llega a dar, pero no me voy a apurar. Quizás haga una más y me dé cuenta que puedo estirar para otra más. Dejo la carta pendiente”, contó.
Mencionó también que “este año tenía chances de hacer algunas peleas afuera. Pero no pudo ser, así que le dediqué más tiempo a mi gimnasio y a capacitarme como técnico. Y no aflojé y no le aflojaré a los entrenamientos, aún esté sin pelear”.
EN TIEMPO DE PANDEMIA, OBEDIENTES

La pandemia lo encuentra estando mucho tiempo en casa, “cuidándome, cuidando a mi familia y si me toca salir por alguna situación, siempre lo hago respetando todos protocolos. Es muy difícil lo que nos está pasando, por eso tenemos que seguir siendo lo más responsables y lo más prolijos posible”, explicó.
Narváez ofrece su lectura sobre lo que está padeciendo el mundo: “esto afecta a todos por igual, no hay que ser egoístas o individualistas, dejar de pensar solamente en uno mismo, ya que incluso le ha sucedido a gente conocida; acá lo principal sigue siendo que debemos ser muy responsables, cuidarnos nosotros porque así también cuidamos a quiénes más queremos e incluso si llegamos a tener algún síntoma, hay que acudir con rapidez a un hospital y si tenemos que aislarnos, hacerlo sin poner objeciones y cumpliendo con lo que nos ordenen”, aconsejó.
ACTIVO Y OPTIMISTA

Lejos de amilanarse, enfocado por siempre en el pugilismo, remarcó que “esta situación nunca me bajonéo, ya que por naturaleza siempre fui alguien que logró sobrellevar cada momento difícil que me fue tocando vivir. Soy positivo siempre. Cuando arrancó este problema, entrené solito en mi gimnasio que estaba cerrado, luego llegó el aspecto tecnológico y la comunicación con mis alumnos de la selección nacional. Lo técnico conmigo y lo físico con Ruperto Ruíz, así que de esa manera siempre me mantuve ocupado, porque en definitiva toda mi vida deportiva la llevé de la misma manera, siempre activo y muy optimista”, contó.
EL OMAR PADRE

El hijo de María Beatríz Gutiérrez y Estanislao Narváez, es padre de tres hijos, una dama y dos caballeros. Al respecto, repasó lo que sucediendo en su vida deportiva a la par de cumplir como papá: “Sharon fue la que más sufrió mi ausencia, porque entrenaba, porque concentraba y luego viajaba. Hoy ella está por cumplir 21 años, es una excelente hija y muy buena compañera. Ella no hace deportes; estudia y trabaja.. Con Junior, que ya tiene 15 años, me pasó algo parecido aunque quizás un poco menos que con Sharon, porque él también siente pasión por el boxeo, entonces siempre me acompañó a entrenar. En cambio Román, que tiene 3 años, tuvo más a su papá, porque la pandemia, mirando lo positivo a este problema, ayudó a que me quedara en casa, hiciéramos la tarea juntos, juguemos, charlemos más y nos metamos todos en la tecnología”, comentó.
ADAPTARSE A LA TECNOLOGÍA
En tiempos de internet, redes sociales y celulares, el campeonísimo dice que “hace mucho tiempo que fui aprendiendo de la temática tecnológica y aún sigo en la materia, porque son los tiempos donde si no estás en el tema quedás algo descolgado. Tengo a mis hijos que están a full con eso y obvio que aprendo más fácil al lado de ellos”.
En el final, aparece la innegable comparación entre aquella crianza de pura calle, mucho gimnasio y otras cuestiones de la vida misma, con estos tiempos de total tecnología, bastante aislamiento y demasiado apego a los viejos.
LA CALLE CADA VEZ MÁS PELIGROSA
Para Omar Narváez “nuestra generación creció independiente, bajo el aprendizaje y los valores que nos inculcaron nuestros padres, pero en un momento nos dejaron solos. Así también fuimos creciendo y aprendiendo a los golpes. Hoy somos los grandes los responsable de formar una generación sumamente dependiente, porque estamos encima de ellos, le solucionamos todo y somos demasiados sobreprotectores. Nosotros teníamos pasión por lo que hacíamos, teníamos sacrificio, hambre para ir por algo y creo que en eso marcamos una diferencia. Son tiempos muy distintos, hoy la calle está cada vez más peligrosa, el ambiente social no es el mismo, por eso estamos encima de nuestros hijos y a veces eso provoca que tarden más en madurar”, finalizando explicando.
Gentileza: Héctor Fabián Araneda («Nada personal”) Radio Sudaca 105.3 de Trelew. Edición: Edgardo Lillo (Radio 3).


