El clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing vivió un episodio escandaloso que obligó a detener el partido en el primer tiempo. El hecho se produjo en el estadio Libertadores de América, en un contexto de alta tensión tanto dentro como fuera del campo de juego.
El detonante fue el penal errado por Adrián “Maravilla” Martínez, quien intentó definir con un remate picado que terminó afuera. La jugada generó una inmediata reacción de los jugadores de Independiente, que rodearon al delantero en medio de un clima ya caldeado.
Mientras tanto, desde la platea ubicada detrás del banco de suplentes de Racing, un grupo de hinchas del Rojo comenzó a protagonizar incidentes. Los fanáticos rompieron la parte trasera del banco de relevos visitante y comenzaron a increpar a los jugadores y al cuerpo técnico rival.
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La situación escaló rápidamente y obligó a interrumpir el encuentro. Fue Gonzalo Costas, ayudante de campo e hijo del entrenador de Racing, quien alertó al árbitro Leandro Rey Hilfer sobre lo que estaba sucediendo fuera del campo de juego.
Ante el desborde, efectivos policiales se hicieron presentes en la zona para contener a los hinchas, que además de insultos, desafiaban a pelear a los futbolistas desde la tribuna. El episodio generó varios minutos de demora en el desarrollo del partido.
Finalmente, el encuentro pudo reanudarse sin que se registraran heridos, aunque el clima quedó tenso de cara al segundo tiempo. El clásico de Avellaneda volvió a mostrar su lado más caliente, con incidentes que empañaron el espectáculo deportivo.
FUENTE: TyC
IMÁGEN: Captura TyC.



