Autoridades arrestaron a constructores, subcontratistas y directivos de empresas por presuntas irregularidades en las renovaciones del complejo Wang Fuk Court, donde siete torres fueron afectadas por el fuego.
El devastador incendio que arrasó el complejo Wang Fuk Court, en los suburbios del norte de Hong Kong, abrió una investigación por presunta corrupción y negligencia. El siniestro, considerado el más mortífero en décadas, dejó al menos 128 personas muertas y afectó siete de las ocho torres donde vivían cerca de 4.800 residentes.
La policía detuvo inicialmente a tres hombres de una constructora bajo sospecha de homicidio involuntario y negligencia grave. Luego fueron aprehendidos siete hombres y una mujer, de entre 40 y 63 años, entre ellos subcontratistas de andamios, directores de una consultora de ingeniería y gerentes de proyecto involucrados en la renovación del edificio.
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Las autoridades investigan el rol de los materiales utilizados en la obra, desde la malla de los andamios hasta los paneles de espuma, ante la posibilidad de que hayan facilitado la rápida propagación del fuego. La policía también incautó documentos de Prestige Construction & Engineering Company, la firma señalada en los registros de la asociación de propietarios como responsable de los trabajos.
Documentos revisados por la agencia AP mostraron que algunos vecinos habían alertado hace casi un año sobre la seguridad de la malla que rodeaba los andamios. Las advertencias no habrían tenido respuesta oficial, pese a que los residentes insistieron en que representaba un riesgo para el edificio.
La investigación continúa mientras familiares y vecinos se acercan al complejo a dejar flores y mensajes en homenaje a las víctimas, en una comunidad que aún intenta comprender cómo una renovación terminó en una de las peores tragedias urbanas de Hong Kong.
Con información de AFP.
Foto: X/@ShubhamQuest.


