Los diputados de la oposición en Hong Kong presentaron hoy las cartas de renuncia a su escaño en el Parlamento local, después de que cuatro de ellos fueran destituidos por no cumplir con la ley de seguridad nacional aprobada por China el pasado junio.
La renuncia de los 15 legisladores prodemocráticos aumenta la tensión y las dudas sobre el futuro de Hong Kong, una antigua colonia británica y centro financiero regional que durante años fue vista por Occidente como un bastión de libertades civiles y sobre la que China comenzó a endurecer sus controles en los últimos años, indicó la agencia Télam.
Las 15 renuncias dejan el control legislativo en manos de los políticos proBeijing que, si bien ya eran mayoría, ahora tienen carta blanca para aprobar sus proyectos de ley sin oposición. Los legisladores dijeron que presentarán su renuncia en las próximas horas.
El anunció llegó poco después de que el Gobierno de Hong Kong anunciara que descalificaba a cuatro de sus compañeros de bancada en función de una nueva legislación china que permite expulsar de su banca a cualquiera que apoye la independencia de Hong Kong, se niegue a reconocer la soberanía de China sobre la ciudad, amenace la seguridad nacional o pida a gobiernos extranjeros que interfieran en los asuntos de la ciudad.
«Hoy renunciaremos a nuestros cargos porque nuestros socios, nuestros colegas fueron descalificados por la despiadada acción del Gobierno central», anunció el líder del campo prodemocracia, Wu Chi-wai, en una conferencia del prensa.
Claudia Mo, una de las dos legisladoras mujeres que se destacaba entre los 19 políticos que participaron en la conferencia, opinó que la acción de Beijing es una sentencia de muerte al movimiento prodemocrático.
«De ahora en adelante, cualquiera que consideren políticamente incorrecto o antipatriótico o simplemente no sea agradable de ver, simplemente podrían expulsarlo», advirtió Mo.
Al cierre de la conferencia, los legisladores, tomados de las manos, corearon consignas de unidad: «Estamos juntos», gritaron según las imágenes difundidas por la cadena de noticias CNN.
Beijing, que recuperó el control de Hong Kong en 1997, ha venido reprimiendo cada vez con más empeño los pedidos democráticos de los hongkoneses, pese a su promesa de mantener intactos sus sistemas legales y económicos durante 50 años.
Cuando el año pasado se conoció su intención de aprobar una ley de seguridad nacional, decenas de miles de personas se volcaron masivamente a las calles, tomaron universidades y cortaron rutas.
Las aguas recién se aquietaron cuando la pandemia de coronavirus obligó a la gente a quedarse en sus casas.
En junio, Beijing aprobó la ley y algunos de sus adversario mundiales tomaron acciones. Estados Unidos impuso sanciones a varios funcionarios mientras que varios países occidentales suspendieron sus tratados de extradición con el territorio.
Por su parte, Australia y Gran Bretaña ofrecieron a los hongkoneses caminos más fáciles para establecerse en esos países.
Hoy, Londres expresó su preocupación por la destitución de los legisladores. «Esta campaña para hostigar, sofocar y descalificar a la oposición democrática empaña la reputación internacional de China y socava la estabilidad a largo plazo de Hong Kong», alertó el canciller Dominic Raab en un comunicado.
Beijing rechazó las críticas y arremetió contra lo que llama una gran interferencia extranjera en la política china.


