El 24 de noviembre se conmemora en Argentina el Día del Vino Argentino, declarado bebida nacional en 2010 mediante decreto presidencial y ratificado en 2013 por la Ley N.º 26.870. La fecha busca promover el valor cultural, económico y educativo de la vitivinicultura, uno de los sectores clave de la producción nacional.
Desde su instauración, el Día del Vino marca el inicio de un calendario de actividades que se extiende del 22 de noviembre hasta principios de diciembre, con festivales, charlas y eventos en bodegas y espacios culturales de distintas provincias. La iniciativa también destaca la importancia del vino en actos oficiales y en la promoción del turismo y la economía regional.
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Mendoza lidera la producción nacional con el 75,31% del total de hectáreas cultivadas, seguida por San Juan y La Rioja. Otras provincias como Salta, Córdoba, Catamarca y Neuquén también aportan a la diversidad vitivinícola del país. Con más de 230 mil hectáreas cultivadas, Argentina se ubica entre los cinco mayores productores de vino del mundo.
En cuanto a variedades, el Malbec se destaca como la cepa insignia, reconocida internacionalmente y preferida por los consumidores locales. Entre los tintos más difundidos también se encuentran Bonarda, Cabernet Sauvignon y Merlot, mientras que los blancos incluyen Torrontés, Chardonnay y Sauvignon Blanc, entre otros. La clasificación considera además el origen y la cosecha de cada vino.
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El reconocimiento del vino como bebida nacional refuerza su rol en la identidad argentina y en la gastronomía, consolidando a la vitivinicultura como un símbolo cultural. Bodegas como Zuccardi, Catena Zapata, Trapiche y Salentein lideran rankings internacionales, llevando la tradición argentina a los principales mercados mundiales.
Fuente: elDiarioAR.


