El caso de mala praxis se resolvió judicialmente tras más de una década de ocurrido el hecho. El tribunal responsabilizó a la médica interviniente, al sanatorio privado y a la empresa de medicina prepaga, y ordenó el pago de una indemnización por los daños físicos y las consecuencias derivadas del error quirúrgico.
El episodio se inició en diciembre de 2016, cuando la paciente fue sometida a una cesárea programada y recibió el alta sin complicaciones aparentes. Sin embargo, días después comenzó a experimentar vómitos, cefalea, hipotensión, dolor y distensión abdominal, síntomas que motivaron una consulta en una guardia médica. Según la denuncia, allí solicitó una tomografía, pero el estudio no fue autorizado y fue enviada nuevamente a su domicilio.
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Ante la persistencia de las molestias, dos meses más tarde acudió a otro centro de salud, donde finalmente una tomografía permitió detectar la presencia de una gasa de 30 por 30 centímetros en la cavidad abdominal. El hallazgo obligó a realizar dos intervenciones quirúrgicas de urgencia para extraer el cuerpo extraño y tratar las complicaciones derivadas.
El perito médico designado en la causa confirmó que el elemento fue dejado durante la cirugía obstétrica y sostuvo que, incluso si el registro de conteo de gasas figuraba como correcto, ello no descarta que haya quedado material dentro del campo operatorio. Además, determinó que la paciente presenta una incapacidad parcial y permanente del 45%, con secuelas que persisten hasta la actualidad.
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Al evaluar la prueba, el tribunal destacó que en casos de intervenciones médicas que comprometen la salud, incluso una culpa leve puede generar responsabilidad civil. En consecuencia, hizo lugar al reclamo y fijó una indemnización superior a los siete millones de pesos, a la que se sumarán intereses y costas del proceso.
Fuente: Noticias Argentinas.


