La histórica disputa entre India y Pakistán por la región de Cachemira sumó este martes un nuevo capítulo alarmante.
Tras un atentado el 22 de abril en territorio controlado por Nueva Delhi, el gobierno indio respondió con un ataque de misiles sobre suelo pakistaní, lo que elevó la tensión regional a niveles críticos. La comunidad internacional mira con preocupación la escalada, dado que ambos países poseen arsenal nuclear.
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El conflicto diplomático se intensificó en las últimas semanas con medidas drásticas como la expulsión mutua de diplomáticos y la anulación de un acuerdo bilateral sobre el agua. El ataque misilístico representa un punto de quiebre que podría desencadenar un enfrentamiento mayor, en un contexto donde la desconfianza y las represalias crecen a cada hora.
India y Pakistán cuentan con aproximadamente 100 ojivas nucleares cada uno. Ambos sostienen la llamada «disuasión mínima», una estrategia que implica tener el número justo de armas para evitar una agresión externa. India, en particular, mantiene una política de no usar armas nucleares en primer lugar, reservándose el derecho solo en caso de ser atacada.
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No obstante, el hecho de que ninguna de las dos naciones haya firmado los tratados internacionales clave sobre armamento atómico agrava la incertidumbre. Lejos de reducir sus arsenales, en los últimos años han invertido en el desarrollo de nuevas capacidades nucleares, lo que genera inquietud global por el riesgo de un conflicto fuera de control.
Mientras los organismos internacionales llaman al diálogo urgente, la situación en Cachemira se mantiene volátil. Un nuevo error de cálculo o una provocación podría desatar consecuencias impredecibles en una de las zonas más militarizadas del planeta.
Fuente: Infobae.


