El primer ministro canadiense rechazó la idea de anexión durante una reunión bilateral en Washington, mientras Trump insistió en convertir a Canadá en el estado 51.
En su primera reunión oficial en la Casa Blanca este martes 6 de mayo, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, dejó en claro al presidente estadounidense Donald Trump que su país “no está a la venta”. El encuentro tuvo como eje los aranceles impuestos por EE.UU. y la búsqueda de un nuevo equilibrio comercial entre ambas naciones.
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Carney, electo recientemente y con un perfil moderado pero firme, rechazó con contundencia los dichos de Trump sobre una posible anexión de Canadá. “Canadá no está a la venta”, afirmó frente a las cámaras. La frase fue una respuesta directa a las insinuaciones del mandatario republicano, que desde hace meses insiste en su deseo de que Canadá se convierta en el estado número 51 de la Unión.
Pese al tono relajado del encuentro, Trump insistió con una visión polémica: “Sería un matrimonio maravilloso. Los canadienses tendrían impuestos más bajos y un ejército gratuito”. Incluso bromeó con su gusto por Canadá y afirmó: “Me encanta Canadá. Nunca digas nunca”. Sin embargo, Carney cortó en seco cualquier especulación, aludiendo al pasado inmobiliario de Trump para desacreditar la idea.
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Más allá de los gestos simbólicos, la reunión se centró en negociar el levantamiento de los aranceles que Washington impuso a productos clave del comercio bilateral como automóviles y petróleo. Trump, por su parte, fue tajante: “EE.UU. no necesita lo que Canadá vende”.
El intercambio marca el inicio de una etapa de tensión diplomática moderada entre dos aliados históricos. Mientras Trump propone una relación más absorbente, Carney busca reafirmar la soberanía y fortalecer la autonomía económica de Canadá en el escenario internacional.
Fuente: DW.
Foto: Imagen: Leah Millis/REUTERS


