El Parlamento británico examina un proyecto de ley que permitiría a personas con enfermedades terminales solicitar la muerte asistida, un tema que genera opiniones divididas en la sociedad y entre los legisladores.
La Cámara de los Comunes analiza este viernes un proyecto de ley sobre la muerte asistida, promovido por la diputada laborista Kim Leadbeater. De aprobarse, Inglaterra y Gales podrían legalizar esta práctica en un plazo de dos años, permitiendo que adultos mayores de 18 años con enfermedades terminales y una expectativa de vida de seis meses accedan a medicamentos letales recetados por un médico, bajo estrictos controles legales.
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El debate incluye testimonios conmovedores. Liz Poole apoya la ley tras la experiencia de su padre, quien intentó suicidarse repetidamente al enfrentar un cáncer terminal. Por otro lado, activistas como Jamie Hale advierten sobre los riesgos para personas vulnerables, temiendo que puedan optar por la muerte asistida ante la falta de cuidados adecuados.
Según un estudio del King’s College, el 63% de los británicos respalda esta medida, valorando la reducción del sufrimiento y el aumento de la dignidad al final de la vida. Sin embargo, críticos, como el ministro de salud Wes Streeting, alertan sobre el impacto en el sistema de salud y el riesgo de presiones indebidas sobre los pacientes.
Fuente: RFI.


