El duelo por el Campeonato Mundial de Ajedrez Relámpago termina en un acuerdo inesperado entre los dos campeones, quienes deciden no seguir jugando y repartir el título.
En una decisión sin precedentes, Magnus Carlsen y Ian Nepomniachtchi, los dos grandes maestros de ajedrez, decidieron compartir el título mundial en la final del Campeonato del Mundo de partidas relámpago. Tras siete intensas partidas, el marcador estaba empatado 3,5-3,5, y ambos jugadores optaron por no continuar, argumentando el agotamiento físico y mental tras horas de juego.
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Carlsen, el actual número uno del mundo, explicó que la decisión de parar fue para evitar una victoria por agotamiento, algo que consideraron injusto para cualquiera de los dos. “Si hubiéramos continuado, uno de los dos habría ganado por agotamiento. Eso hubiera sido muy cruel”, declaró el noruego. La decisión fue comunicada al árbitro principal y, con la aprobación de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), se oficializó que ambos compartieran la medalla de oro.
El acuerdo, aunque inusual, fue respaldado por el presidente de la FIDE, Arkady Dvorkovich, quien accedió a modificar el reglamento debido a las circunstancias imprevistas. De esta manera, la medalla de plata quedó vacante, un gesto que generó controversia en el mundo del ajedrez. La decisión provocó reacciones encontradas, entre las que destacó el enfado del gran maestro estadounidense Hans Niemann, quien criticó la situación en las redes sociales.
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A pesar de la controversia, Carlsen y Nepomniachtchi dejaron claro que la amistad entre ellos fuera del tablero influyó en su decisión. Además, Carlsen firmó recientemente un contrato con una marca de ropa, destacando su figura como embajador de la moda, un guiño a su imagen más allá del ajedrez.
Este insólito final ha dejado a muchos seguidores del ajedrez sorprendidos, mientras el mundo se pregunta qué significa esta decisión para el futuro del ajedrez competitivo.
Fuente: MARCA
Foto: SPORT


