Un equipo multidisciplinario desarrolló micro-dispositivos transparentes que replican con precisión suelos agrícolas reales, permitiendo observar la actividad de bacterias benéficas para la agricultura.
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Un avance tecnológico innovador nació del trabajo conjunto entre científicos del Conicet y expertos de Chile: micro-dispositivos transparentes, llamados “suelos en un chip” (SOCs, por sus siglas en inglés), que recrean de forma artificial y con una precisión inédita las condiciones de suelos agrícolas reales. Estos dispositivos plásticos, del tamaño de la yema de un dedo, están diseñados para dejar pasar oxígeno y cuentan con granos y poros que imitan suelos arenosos o limosos, tipos predominantes en la agricultura argentina.
El objetivo principal de estos SOCs es permitir el estudio detallado de la actividad bacteriana asociada a las raíces de las plantas, las cuales desempeñan un papel fundamental en el crecimiento vegetal. Los granos dentro del chip están rodeados por canales ultra delgados llenos de líquidos con nutrientes, donde se pueden introducir diversos microorganismos para observar su comportamiento.
Una profesora de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba destacó la importancia de esta innovación: “En un gramo de suelo viven alrededor de 10 mil millones de microorganismos. Los SOCs ofrecen a investigadores de diferentes disciplinas la posibilidad de observar, a través de un microscopio, cómo viven y se reproducen estos organismos en condiciones muy simplificadas, pero similares a las reales en lo que respecta a su confinamiento micrométrico”.
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Entre las aplicaciones prácticas, los científicos ya han logrado estudiar cómo un grupo específico de bacterias beneficiosas para las leguminosas se desplaza a través de los microcanales y poros que simulan el suelo natural. Este conocimiento puede aportar herramientas para mejorar técnicas agrícolas y promover cultivos más saludables y productivos.
El desarrollo de estos “suelos en un chip” representa un gran paso hacia la comprensión de las interacciones microscópicas en el suelo, abriendo nuevas puertas para la innovación en la agricultura sostenible.
Fuente y foto: Diario Hoy


