En un movimiento que incrementó la tensión en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el bombardeo de tres instalaciones nucleares en Irán: Fordo, Isfahán y Natanz. El mandatario advirtió que si no se alcanza la paz, atacarán otros objetivos iraníes.
En respuesta, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, declaró que estos ataques tendrán «consecuencias eternas» y calificó la acción como “anárquica y criminal”. Además, sostuvo que Irán se reserva el derecho a defender su soberanía y a continuar con su programa nuclear.
La Organización de Energía Atómica de Irán confirmó que no detendrá sus actividades nucleares a pesar de los ataques, que calificó de “bárbaros”. El OIEA informó que, por ahora, no se ha registrado un aumento en los niveles de radiación.
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Mientras tanto, la situación también se agravó en Israel, donde el lanzamiento de misiles desde Irán dejó al menos once heridos y daños considerables en el centro del país. Las autoridades israelíes señalaron que se preparan para una “campaña prolongada” contra objetivos iraníes.
La escalada militar se produce en medio de llamados internacionales a la moderación, mientras los ciudadanos estadounidenses comenzaron a abandonar Irán por temor a nuevas represalias. La diplomacia regional sigue presionando para evitar un conflicto de mayor escala.
Fuente: DW.
Imagen: Wisam Hashlamoun/Anadolu/IMAGO.


