Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que este martes llevaron a cabo nuevos bombardeos contra supuestos depósitos de armas e instalaciones militares de Hezbolá y del grupo palestino Hamás en distintas zonas del territorio libanés. Los ataques se produjeron a pesar del acuerdo de alto al fuego vigente, que Israel vulnera de manera casi diaria según denuncian autoridades locales.
De acuerdo con el comunicado militar israelí, los objetivos incluían estructuras en superficie y subterráneas que, según sostienen, eran utilizadas para planificar ataques contra Israel y para el rearme de las milicias. El vocero de las fuerzas armadas israelíes en árabe, Avichai Adraee, había emitido previamente una advertencia de evacuación a la población civil ante la inminencia de los bombardeos.
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Israel también aseguró haber atacado presuntas instalaciones destinadas a la fabricación de armas para Hamás, las cuales —según su versión— estaban ubicadas en zonas civiles. Las autoridades israelíes acusaron a las milicias de utilizar a la población libanesa como “escudos humanos”, una práctica que, afirmaron, agrava el riesgo para los civiles.
Desde Beirut, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, condenó los ataques y sostuvo que tienen como objetivo socavar los esfuerzos para consolidar la tregua. En ese marco, llamó a la comunidad internacional a intervenir de manera urgente para “poner fin a la agresión” y evitar una escalada mayor del conflicto.
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La tensión se mantiene elevada en el sur del Líbano, donde el domingo al menos dos personas murieron tras un ataque israelí contra un vehículo que, según Tel Aviv, transportaba a miembros de grupos armados. Los bombardeos refuerzan el temor a un deterioro del frágil equilibrio regional y a una reactivación del conflicto a gran escala.
Fuente: DW.


