La compañía eléctrica japonesa TEPCO decidió paralizar este jueves el reactor número 6 de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del planeta por capacidad, luego de que se activara una alarma en el sistema de monitoreo de las barras de control, apenas un día después de haber sido reactivada tras 15 años de inactividad.
Según informó la empresa, la alerta se produjo durante la operación de retiro de una de las barras de control, componentes clave para regular la potencia del reactor y garantizar su seguridad. Ante la señal, el procedimiento fue suspendido de inmediato y se intentó reemplazar parte del sistema eléctrico, aunque el inconveniente persistió, lo que derivó en una investigación técnica más profunda.
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Desde TEPCO aseguraron que la planta se encuentra en condiciones estables y que no se detectó ningún impacto radiactivo hacia el exterior. Las autoridades locales y nacionales continúan monitoreando la situación de forma preventiva, en un contexto de especial sensibilidad social tras el desastre nuclear de Fukushima ocurrido en 2011.
La reactivación de la central había sido autorizada recientemente por la asamblea de la prefectura de Niigata, luego de que el regulador nuclear nacional aprobara el encendido de dos de los siete reactores del complejo. Si bien los reactores 6 y 7 habían superado las inspecciones en 2017, permanecieron inactivos durante años por deficiencias en los sistemas de seguridad contra ataques terroristas.
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Con una capacidad superior a los 8.000 megavatios, Kashiwazaki-Kariwa es una pieza estratégica en el plan energético japonés, orientado a reducir emisiones y garantizar el abastecimiento eléctrico. La paralización, aunque preventiva, vuelve a poner en el centro del debate la seguridad nuclear en Japón y la compleja reactivación de un sector clave para su matriz energética.
Fuente: DW.


