El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, rechazó este jueves la imposición de restricciones internacionales de viaje a la República Democrática del Congo (RDC) por el brote de ébola y pidió un alto el fuego inmediato en las zonas de conflicto del este del país para facilitar la asistencia humanitaria y frenar la propagación de la enfermedad.
Durante una visita oficial a Kinsasa, Ramaphosa defendió la «soberanía sanitaria» de África y sostuvo que prohibir los viajes desde la RDC no es una medida efectiva para enfrentar la crisis. Además, destacó que los países africanos aportaron por primera vez más de 100 millones de dólares con recursos propios en la última cumbre mundial de donantes.
El mandatario sudafricano planteó tres prioridades para enfrentar la emergencia: convertir rápidamente las promesas internacionales en financiamiento efectivo, fortalecer la fabricación local de vacunas y lograr un cese de las hostilidades que garantice el trabajo seguro del personal sanitario y permita avanzar hacia una paz duradera.
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Por su parte, el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, calificó a Sudáfrica como un «socio de primer orden» y remarcó que la epidemia de la cepa Bundibugyo, que afecta tanto a su país como a Uganda, solo podrá enfrentarse mediante una estrategia regional basada en la cooperación sanitaria transfronteriza.
La preocupación también fue respaldada por el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), Jean Kaseya, quien advirtió que el actual brote acumula en apenas diez semanas más casos y más de cuatro veces las muertes registradas al inicio de la epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016. Hasta el momento se contabilizan 438 fallecidos y unas 200 personas recuperadas.
El plan internacional de respuesta requiere una inversión de 2.000 millones de dólares, aunque solo se han reunido 600 millones. Cerca de la mitad de esos fondos provienen de países africanos. La Organización Mundial de la Salud estima que el virus circuló durante dos meses en la provincia congoleña de Ituri antes de declararse oficialmente el brote, considerado ya el tercero más grave de la historia del ébola.
FUENTE: EFE.
IMÁGEN: EFE/EPA/KIM LUDBROOK/ Archivo.


