El censo de población de Japón publicado el 6 de agosto de 2025 reveló que el país sufrió su mayor retroceso demográfico desde que existen registros. En solo un año, la población se redujo en más de 900.000 personas, lo que equivale a una caída del 0,75 %.
Además del descenso de japoneses nativos, el informe destaca que en el mismo periodo ingresaron al país más de 350.000 extranjeros, lo que evidencia un intento por compensar la baja natalidad y el envejecimiento de la población.
El primer ministro Shigeru Ishiba ya había advertido meses atrás sobre una “emergencia silenciosa”, y el nuevo censo confirma la gravedad del fenómeno. Japón enfrenta un récord de muertes y mínimos históricos de nacimientos.
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Para frenar esta crisis demográfica, el Gobierno implementa políticas natalistas: aumento de salarios, beneficios económicos para familias jóvenes y medidas para hacer más atractivo el entorno laboral y familiar.
Japón aún cuenta con más de 120 millones de habitantes, pero tiene la segunda población más envejecida del mundo, con una edad media de 49,9 años, según el Banco Mundial. Solo es superado por Mónaco, que tiene un promedio de 56,9 años.
El contexto también favoreció el crecimiento de fuerzas nacionalistas, como el partido Sanseito, que obtuvo 14 escaños en las elecciones parciales del Senado en julio, impulsado por el descontento social y la inflación.
Fuente: RFI.


