Joseph Hillstrom King, nacido el 4 de junio de 1972 en Maine, Estados Unidos, decidió desde sus años universitarios no usar el famoso apellido de su padre, Stephen King, el “rey del terror”. Su objetivo era construir una carrera basada en su talento y no en la fama familiar, motivo por el que adoptó el seudónimo Joe Hill.
Durante diez años, Hill mantuvo su identidad en secreto. Este período le permitió publicar y recibir reconocimientos como el Premio William L. Crawford al mejor nuevo escritor de fantasía (2006) y el World Fantasy Award, sin que su apellido influyera en la percepción de críticos y lectores. La elección del nombre se inspiró en Joseph Hillström, sindicalista y músico estadounidense de origen sueco.
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Su obra abarca desde novelas y cuentos hasta historietas y adaptaciones cinematográficas. Entre los títulos que llegaron a la pantalla se destacan El teléfono negro, con secuela incluida; En la hierba alta, disponible en Netflix junto a su padre; y Nos4a2, adaptada por AMC en una serie de dos temporadas. Su novela Cuerpos (Horns), fue llevada al cine protagonizada por Daniel Radcliffe, mientras que la historieta Locke & Key, ilustrada por Gabriel Rodríguez, también fue adaptada por Netflix.
La inclinación de Hill por el terror y la fantasía se remonta a su infancia, marcada por los comics y las lecturas de su padre. Su primera exposición al cine ocurrió a los nueve años en Creepshow, dirigida por George Romero y escrita por Stephen King. Sin embargo, su verdadera pasión siempre fueron las letras y la construcción de mundos de ficción propios, con historias de terror, villanos complejos y elementos sobrenaturales.
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Al igual que su padre, que escribió bajo el seudónimo Richard Bachman para no saturar el mercado literario, Joe Hill encontró en el anonimato una forma de demostrar que su éxito podía sostenerse por mérito propio. Hoy, consolidado como autor y guionista, su trayectoria demuestra que heredó la pasión y el talento de su padre, pero con identidad y reconocimiento propios.
Fuente: Clarín.


