El jefe de Gobierno defendió la política de desalojos, prometió más obra pública y marcó diferencias frente al avance de La Libertad Avanza.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, inauguró este lunes el período de sesiones ordinarias en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires con un discurso centrado en seguridad, orden fiscal y obra pública. Ante legisladores y funcionarios, ratificó el rumbo adoptado en los últimos meses y defendió las medidas orientadas al control del espacio público.
“Gobernar es decidir”, sostuvo al justificar la política de desalojos y el fin de los acampes y piquetes en la Ciudad. En ese marco, destacó la recuperación de propiedades usurpadas y el trabajo coordinado entre la Policía y la Justicia. También reivindicó la eliminación de la intermediación en la asistencia social como parte de una estrategia para “ordenar” el sistema.
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El mandatario porteño aseguró que los delitos bajaron un 30% y afirmó que la Ciudad “no es lugar para delinquir ni hacer destrozos”. Con ese planteo, profundizó un perfil de mayor firmeza en materia de seguridad, en un escenario donde busca diferenciarse y, al mismo tiempo, contener el avance de La Libertad Avanza en el distrito.
En el plano institucional, Macri volvió a reclamar por la deuda que, según indicó, mantiene el Gobierno nacional con la Ciudad. Si bien evitó confrontar de manera directa con el presidente Javier Milei, remarcó que esos fondos permitirían ampliar la red de subtes, invertir en escuelas y reforzar el sistema de salud.
La obra pública ocupó otro tramo central del discurso. El jefe de Gobierno mencionó el avance de la transformación de la autopista Dellepiane en una “autopista parque”, con impacto en barrios del sur como Lugano, Flores y Parque Avellaneda. Según afirmó, el proyecto busca mejorar la circulación y sumar espacio verde.
Con información de La Nación.


