Lo expresó a Radio 3 el geólogo Agustín Quesada, quien llevó tranquilidad al señalar que el escenario actual no representa necesariamente una situación de peligro inminente.
La actividad registrada en el volcán Villarrica, en Chile, volvió a generar inquietud a ambos lados de la cordillera. Sin embargo, el geólogo Agustín Quesada llevó tranquilidad al señalar que el escenario actual no representa necesariamente una situación de peligro inminente y que el sistema continúa bajo monitoreo permanente.
En diálogo con Radio 3, el especialista explicó que el macizo se encuentra en alerta verde, aunque las autoridades chilenas evalúan elevar el nivel a naranja por los episodios recientes. «Está registrando actividad, pero esto no necesariamente es perjudicial para nosotros. Si asumimos que es un sistema activo que está todo el tiempo liberando gases y energía, es mejor que vaya perdiendo la presión de a poco», afirmó Quesada.
El geólogo utilizó una comparación sencilla para explicar el fenómeno. «Pensemos en una olla que va a reventar. Uno desearía que vaya liberando esa presión gradualmente. Que largue fumarolas no significa que estemos frente a una catástrofe; por el contrario, puede ser una señal de que está descargando energía de manera paulatina», sostuvo.
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Respecto de los síntomas previos a una eventual erupción, Quesada destacó la importancia del monitoreo científico. «La forma de avisar de un volcán es con los tremores. Son pequeños sismos que los especialistas pueden diferenciar de los movimientos tectónicos. Cuando esos tremores aumentan, se sospecha que el magma está más cerca de la superficie y se revisan los niveles de alerta», detalló.
Consultado sobre las medidas preventivas que debe adoptar la población, el especialista remarcó el valor de la información oficial y de los medios de comunicación. «Primero, informarse. Uno tiene que estar controlando la radio cuando hay un evento porque no toda la ceniza es igual de perjudicial. Los expertos analizan su tamaño y composición química para determinar el riesgo real para la salud», explicó.
Finalmente, Quesada recordó que la Patagonia ya convivió con episodios similares, como las erupciones del Chaitén y del complejo Puyehue-Cordón Caulle, y destacó que la preparación es fundamental. «Los volcanes son parte de nuestra identidad cultural y hemos aprendido a convivir con ellos. Hay que estar atentos, pero sin alarmarse. La educación, el monitoreo y la comunicación pueden marcar la diferencia ante cualquier contingencia», concluyó.


