Contacta con Nosotros

Chubut

La adaptación de los galeses en Chubut, un precedente exitoso en la Cuestión Malvinas

En 1985, el entonces intendente de Gaiman, Raúl Mac Burney, fue invitado a participar del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas para que los isleños consideren la incorporación a la República Argentina inspirados en la situación de la comunidad galesa. “La incorporación a la Argentina significó para los pioneros galeses y sus hijos el encuentro de un nuevo horizonte para vivir con dignidad”, explicó el chubutense a la Comunidad Internacional.

Publicado

en

Galeses en Chubut precedente exitoso para Malvinas

Por Rodrigo Gómez.

En aquella oportunidad, Mac Burney fue uno de los peticionarios a favor de la posición argentina junto con otro histórico participante en esos ámbitos como Alejandro Betts, quien nació en las Islas Malvinas en 1947.

En el programa “Qué hicimos en y por Malvinas” que se emite los sábados por Radio 3 AM 780, Mac Burney recordó: “la invitación surgió a través de la Cancillería argentina. En 1985, yo estaba en Buenos Aires haciendo una gestión en el Gobierno Nacional –justamente- para atender a una familia de Malvinas que estaba en la zona sur del Conurbano bonaerense. Era una familia de origen inglés que provenía de las Islas Malvinas. Estaba haciendo gestiones para construir una vivienda en Gaiman y que se puedan radicar en la zona. En ese marco, la Cancillería de entonces me propuso viajar al Comité de Descolonización para relatar la historia de los galeses en Chubut como una invitación para que los habitantes de las Islas Malvinas se incorporen a la vida institucional de la República Argentina”.

“Yo era Intendente, tengo descendencia de galeses y les hablaba de la libertad que habíamos contado en todos los planos e incluso para ocupar cargos públicos como era mi caso. Inclusive los galeses pudieron participar –activamente- en la Constitución de la provincia en 1957 y tuvieron una amplia participación en la vida comunitaria y política de la región. Todo eso le expliqué a la Comunidad Internacional en las Naciones Unidas”, agregó.

«EN MALVINAS, HAY UNA POBLACIÓN TRANSPLANTADA»

Uno de los momentos de mayor tensión en el recinto se originó cuando Mac Burney disparó “si bien los galeses se han integrado perfectamente a la vida nacional argentina, la población de las Islas Malvinas es una población transplantada para el cayado (en referencia al bastón que se usa para el desplazamiento del ganado) del Reino Unido”. Visto a la distancia, esa afirmación resultó contundente para la época y el contexto en el que se formuló. Es decir, en 1985, todavía estaban muy frescas las secuelas del conflicto bélico de 1982 que enfrentó a ambas naciones. Además, fue un ‘acierto histórico’ de Mac Burney porque –en los últimos años- se consolidó este enfoque para denunciar la “máscara británica” de encubrir una gigantesca depredación de los recursos y perpetuar su usurpación con su Base Militar a través de la “zoncera” cada vez menos creíble de la falaz autodeterminación de los isleños. Permanentemente,  la Comunidad Internacional rechaza ese presunto derecho para la situación de Malvinas e incluso el propio Reino Unido lo contradijo –salvajemente- en el archipiélago de Chagos que es otra de sus colonias ubicada al sureste de África a costa de un brutal desplazamiento de esa población originaria al precio de instalar una Base Militar junto con los Estados Unidos.

Durante el 2019, la Corte Internacional de Justicia de La Haya emitió una opinión consultiva que establece el retiro inmediato de Gran Bretaña de Chagos lo que constituye una referencia importante para los casos que aún se mantienen pendientes de resolución como es la Cuestión Malvinas entre otros.

Ante las declaraciones audaces de Mac Burney en los Foros Internacionales, el delegado británico Mortimer respondió: “rechazo el empleo de ‘población transplantada’. Nadie ha sido obligado o forzado a vivir en las Islas Malvinas. Sin embargo, el Reino Unido respeta los derechos y deseos de las personas que quieran vivir en las Islas Malvinas”.

La declaración del representante argentino –oriundo de Gaiman (Chubut)- incluyó esta vibrante referencia: “Tanto para los pioneros galeses como para sus hijos, la incorporación a la República Argentina –lejos de ser una renuncia a una pérdida de valores fundamentales- significó el encuentro de un nuevo horizonte para vivir con dignidad. Esta es la experiencia y el testimonio que queremos compartir y hacer conocer no sólo en el seno de esta Comisión sino -particularmente- a quienes viven arraigados y preocupados en las Islas Malvinas con los posibles resultados de una solución negociada de la disputa entre Argentina y Gran Bretaña que es el objeto de esta petición”, concluyó.

MALVINAS HOY: LA IMPORTANCIA DEL CONSEJO NACIONAL Y PLATAFORMA CONTINENTAL

Por supuesto que la experiencia de Mac Burney resulta muy valiosa y útil para la actualidad porque conjuga el mandato de la Constitución Nacional que establece la recuperación del ejercicio de la soberanía con el “respeto del modo de vida de los isleños” y también la Resolución 2065 de las Naciones Unidas que promueven “negociaciones entre Argentina y Gran Bretaña teniendo en cuenta los intereses de los isleños”. De ninguna manera, se habla de considerar los deseos como la posición británica intenta instalar.

Luego del final del conflicto de 1982, los isleños tuvieron una movilidad social meteórica y astronómica porque lograron el reconocimiento como ciudadanos británicos y –años después- contaron con la posibilidad de vender –de manera ilegal e ilegítima- licencias de Pesca a barcos de diversas nacionalidades para continuar con la depredación de los recursos naturales y estratégicos que nos pertenecen a todos los argentinos. Por eso, hoy, Malvinas es una ‘empresa’ y un ‘emirato’ que los británicos defienden con una Base Militar de 1500 efectivos y 500 civiles que le dan apoyo. En los últimos 15 años, llegaron los especuladores y los ‘nuevos ricos’ para capitalizar las ganancias económicas que –especialmente- se obtienen de la Pesca y las proyecciones que se hacen en torno al petróleo. Ellos constituyen una ‘población flotante’ porque no echan sus raíces en Malvinas sino que viajan desde y hacia Londres en función de las oscilaciones económicas.

Ante este escenario, resulta valiosa la media sanción que la creación del Consejo Nacional de Malvinas y la Delimitación de la Plataforma Continental obtuvieron por parte del Senado de la Nación, hace pocos días. En consecuencia, se establecen los cimientos para conformar una Política de Estado que sea coherente, plural y que perdure en el tiempo. A su vez, la delimitación de la Plataforma continental argentina constituye un ejemplo de los logros que los argentinos somos capaces de desarrollar cuando se trabaja de manera organizada, profesional e interdisciplinaria. Nos tendremos que acostumbrar a familiarizarnos con este nuevo mapa que establece una conformación territorial donde la provincia más grande del país es Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Esta situación permite que la Comunidad Internacional observe que la presentación argentina de la Plataforma Continental reunió todos los componentes y variables para ser considerada con la mayor seriedad posible. Además, conlleva una presencia soberana en el Atlántico Sur donde la depredación de los recursos queda en off-side y en el marco de una inseguridad jurídica y sujeta a todas las sanciones económicas y penales correspondientes. O sea que se afecta a los intereses de las exponenciales ganancias que los británicos realizan frente a nuestras narices. Esa ‘víscera sensible’ hay que tocar para que Gran Bretaña respete a la Argentina y se siente a negociar -con la soberanía en la agenda- de una vez por todas. La solidez que se evidenció por el trabajo durante 20 años de la Plataforma continental, la seriedad de nuestra Nación en la contingencia del COVID-19 donde –inclusive- se protagonizaron avances científicos importantes a escala global, se ofreció colaboración a los isleños e incluso se contabilizaron los casos positivos en las Islas Malvinas como propios y así se informaron a la Organización Mundial de la Salud, la presencia de Argentina en la mesa chica del Poder Mundial del G-20 donde comparte la gobernabilidad global con la misma Gran Bretaña, nuestro liderazgo en América Latina, la estabilidad democrática durante casi 4 décadas, la armónica integración de las corrientes inmigratorias que cuentan con el amparo constitucional motivan a que Gran Bretaña considere a nuestro país con el respeto que se merece y que actúe en consecuencia.

No alcanza con esperar que los hechos se ajusten a nuestros deseos sino que se imponen respuestas ágiles, creativas, racionales y audaces. A una Fuerza militar no le podemos oponer una fuerza equivalente. Pero podemos emplear nuestras medidas que afecten sus especulaciones económicas y –paralelamente- actuar en todos los frentes políticos, jurídicos y diplomáticos. Pero la batalla cultural es nuestra. Ahí la podemos cultivar mediante un profundo conocimiento de la situación actual que es el mejor homenaje que les podemos ofrecer a los 632 héroes del conflicto de 1.982.

En 1865, los galeses llegaron a impulsar una vida nueva. Lo pudieron hacer en una Nación extraordinaria que les brindó todas las oportunidades pero la comunidad puso su empeño, sacrificio e ingenio para sobrellevar sus contingencias. Ese es un buen espejo donde mirarnos para consolidar la histórica reivindicación nacional sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y el sector antártico en un día como hoy.