La Administración Portuaria de Puerto Madryn (APPM) fue sede de un encuentro clave orientado a consolidar un convenio de articulación para optimizar la gestión de residuos portuarios.
La mesa técnica contó con la participación de la Secretaría de Ecología y Protección Ambiental, la Cámara Argentina de la Industria Pesquera (CAPIP), el Consorcio GIRSU y el Observatorio del Sistema Pesquero Argentino (OSPA). Las instituciones coincidieron en que el principal desafío es garantizar la trazabilidad de los residuos: identificar a cada generador, definir el tratamiento adecuado y asegurar su correcto recorrido dentro del circuito, desde el barco hasta su disposición final.
Durante el encuentro, Joaquín Aristarain, presidente del Consejo de Administración de la APPM, anunció que el puerto transita la segunda etapa del proceso para obtener la certificación de «Puerto Azul», un sello que impulsa la adopción de estándares ambientales más rigurosos.
Aristarain subrayó la necesidad de ampliar el enfoque actual: «No podemos limitarnos solo a la actividad pesquera, es fundamental incluir los residuos generados por buques mercantes, embarcaciones turísticas y otras flotas», señaló. También destacó la importancia de integrar a los sindicatos y de establecer mecanismos financieros que involucren a todos los actores del sistema portuario, con el objetivo de sostener un esquema estable y evitar soluciones parciales o temporales.
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Por su parte, Diego Taboada, del ICB, puso a disposición los informes técnicos del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, con el fin de aportar datos que fortalezcan la toma de decisiones y los criterios de control.
Otro de los temas abordados fue la infraestructura disponible para la gestión de residuos. La preocupación giró en torno a la existencia de un único contenedor de acopio. Sin embargo, Gustavo Díaz de Quintana, gerente operativo de GIRSU, aclaró que lo determinante no es la cantidad de contenedores, sino la correcta clasificación en el punto de origen.
«Aunque el contenedor de acopio sea único, lo esencial es que los residuos lleguen separados correctamente desde el origen, al menos en la distinción entre seco y húmedo», explicó. Esta práctica, remarcaron, es clave para facilitar el procesamiento posterior en las plantas de tratamiento y reducir la contaminación cruzada, especialmente en un puerto con actividades tan diversas como la pesca, la carga, el turismo y los servicios.
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Como conclusión, los participantes coincidieron en la necesidad de incorporar a quienes ejercen control operativo y administrativo en el ámbito acuático. Por ello, se definió convocar formalmente a la Prefectura Naval Argentina y a las agencias marítimas para integrarse a los próximos encuentros y completar la mesa con actores fundamentales para los procesos de autorización, supervisión y movimiento diario de buques.
La jornada cerró con el compromiso de sostener activa esta mesa interinstitucional y avanzar hacia un convenio que ordene procedimientos, responsabilidades y esquemas de financiamiento, con el objetivo de consolidar a Puerto Madryn como un puerto que integra competitividad económica y compromiso ambiental.


