La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a elevar el tono de su confrontación con el Gobierno nacional y anticipó un escenario de mayor conflictividad social. En ese marco, el dirigente sindical Octavio Argüello advirtió que “se van a profundizar los conflictos” ante la falta de respuestas oficiales.
Las declaraciones se producen en medio de la disputa judicial entre la central obrera y la administración de Javier Milei, así como de un duro informe sindical que describe una “crisis casi terminal” en las obras sociales. Además, la CGT confirmó una movilización a Plaza de Mayo para el próximo 30 de abril, en la antesala del Día del Trabajador.
Argüello, integrante del triunvirato que conduce la central, señaló que existe un cambio en el ánimo social y que “no hay expectativa de mejora”. En ese sentido, consideró que la marcha será masiva y remarcó que, si no hay diálogo, “nos queda la calle” como herramienta de reclamo.
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El referente camionero también cuestionó el rumbo económico del Gobierno y apuntó contra el control de las paritarias. Según expresó, “cada vez alcanza menos el salario” y denunció que no existen negociaciones libres, en un contexto en el que, a su entender, la inflación real no coincide con los datos oficiales.
En paralelo, la CGT sufrió un revés judicial luego de que se habilitara el fuero Contencioso Administrativo para tratar la constitucionalidad de la reforma laboral. Argüello cuestionó la decisión y aseguró que responde a presiones del Ejecutivo, aunque ratificó que continuarán apelando en la Justicia.
Por último, desde la central obrera reafirmaron su rechazo a los cambios en la legislación laboral, al considerar que afectan derechos fundamentales como la huelga y la ultraactividad de los convenios. Mientras tanto, la movilización del 30 de abril se perfila como una nueva demostración de fuerza sindical en un clima de creciente tensión política y social.
FUENTE: Ámbito.
IMÁGEN: Ámbito.


