Por HerreHache
El gobernador Torres y su intención de sacar del debate las operaciones en video. La propuesta que los legisladores no cobren cambió la tendencia de la discusión. Un “olvido” de la iglesia y un teléfono para Fita.
El gobernador Ignacio Torres dejó picando en el actual convulsionado ambiente político de Chubut un tema que logró generosos espacios mediáticos incluso fuera de la provincia al abrir las puertas de una polémica que no es nueva pero que se fue perdiendo con el tiempo, sobre todo, por injerencia de los interesados: que los cargos legislativos tanto en lo que hace a diputados como a concejales sean ad honorem. En la tabla de los significados esa expresión que claro, proviene del latín significa literalmente “para el honor” o “por la honra”. Se refiere a trabajos o cargos desempeñados sin remuneración económica, motivados por el prestigio, el servicio o el reconocimiento personal en lugar del beneficio material.
Es por eso que cuando alguna expresión refiere a la Legislatura o los Concejos Deliberante antecede la palara “honorable”. No es este un juego de palabras menor, aunque con el correr del tiempo, esa definición haya dado lugar también a la polémica, no por la representación del cargo, sino por quienes lo ejercen.
Es evidente que, con semejante propuesta, Torres intentó llevar las discusiones políticas a un plano de mayor coherencia y altura y exponer a quienes ejercen la actividad política y a quienes pretenden hacerlo a revelar sus verdaderas intenciones. El gobernador eligió ese camino de interés general para desbaratar el crecimiento de antiguas prácticas donde la política aparecía más sucia que una papa por quienes se empeñaban más en ensuciar a las instituciones que en trabajar por mostrar a Chubut como una provincia donde desde cualquier lugar se trabajaba para enaltecerla.
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La puesta en escena del tema no pasó para nada inadvertida y logró que la mirada se centrara en la otra cara de la moneda y no en el montaje de operaciones berretas, en la proliferación de centros de creación de noticias falsas que por algunas semanas convirtieron a Chubut en el centro de la información por el pago de coimas, el desprestigio de las instituciones, las extorsiones y de miserables expresiones.
No hay que tener una inteligencia demasiado amplia para entender la pronta aparición pública de los protagonistas del video del escándalo o de sus parientes más cercanos con declaraciones estruendosas e incluso señalando a los responsables y los motivos que provocaron su prolífica difusión. La aparición en medios de sospechosa circulación y motivaciones no hizo más que aumentar las sospechas de una “opereta fríamente calculada”. En general quienes aparecen en filmaciones clandestinas tratan de esconderse bajo la alfombra antes que salir a la luz para hacer aclaraciones que generalmente oscurecen. Raro.
Eso fue lo que ocurrió con el multidifundido video en el que se muestra el supuesto pago de una coima para que una fiscal le reduzca la pena a un delincuente con las participaciones de un abogado (que para colmo es empleado estable del Estado) y la madre del malhechor imputado. Las investigaciones posteriores aseguran que una tercera persona participa de la “película”.
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Como ocurre en el cien por ciento de estos casos, los videos que comienzan a correr vertiginosamente por las redes con el impulso de los interesados en que se conozcan son editados a conveniencia de una de las partes, edición que desnuda a las claras a quien o quienes se intenta perjudicar o colocar en la columna de lo peor de la política o la justicia.
Todo demasiado sucio y berreta, en operaciones que se desmoronan en un abrir y cerrar de ojos cuando la filmación original comienza a recorrer el camino sinuoso que proponen las redes, aunque no con tanta intensidad. Esto pasó con el último de los “videos escandalosos” que mostraban cómo de manera demasiado sencilla se pagaba una abultada coima, a protagonistas haciendo afirmaciones que parecían guionadas y a una manipulación de las imágenes que demostraban aún al más distraído de los mortales una edición antojadiza que demostraba de manera inocultable a qué sector se pretendía perjudicar.
Lo cierto es que con la intervención de personajes que a través de los años han demostrado su devoción por la malicia, se logró crear por algunas semanas una sucesión de intrigas, de acusaciones, de secretos y hasta de mentiras que hicieron recorrer a las instituciones de la provincia caminos de la más baja estofa.
Por eso, y por lo que podía venir se nos hace carne pensar que el primer mandatario de la provincia eligió un camino más razonable para la discusión antes que dejar crecer las intenciones de un minúsculo grupo operando a favor de oscuros intereses.
Porque volviendo al tema que nos ocupó al principio, los jugosos sueldos de quienes ejercen cargos legislativos siempre estuvieron en la discusión mundana sobre todo por la presencia en las bancas de personajes que hacen del ejercicio de la política una profesión para beneficiarse asimismos y no para beneficiar a los demás. “Hago la propuesta pública a todos los intendentes de la provincia. Que los Concejos Deliberante sean ad honorem y que la gente de bien de los pueblos sean concejales porque tienen vocación de servicio. Lo mismo podemos hacer con la Legislatura”, declaró Torres. Y agregó que “elevará la propuesta para que sea incluida en las plataformas electorales que lleven los candidatos a intendente de su espacio político en 2027”.
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Con el correr de los días y con el tema ya en el prime time de las discusiones, agregó: “Alguno va a salir a decir que eso es elitista. Hoy no hay nada más elitista, casta, que alguien que gana 11 millones de pesos por estar en una banca y pasan diez vecinos por acá y no saben quién es”. Hoy, 11 millones es el sueldo que comenzó a regir para los senadores nacionales, aclaración que viene a cuenta no para justificar los dichos del gobernador sino para evitar confusiones.
Así las cosas y más allá de esta lectura las horas que corren pueden decretar el final de las “operetas” creadas por personajes oscuros siempre y cuando la justicia se empeñe en llevar la investigación hasta las últimas consecuencias. Y así desenmascarar a quienes pretendieron colocar a Chubut en el escalón más bajo de la política ocupando su tiempo en la desacreditación, la malicia, los actos que están más cerca del delito que de la honestidad nada menos que en el espacio que ocupan los poderes del Estado.
En estos casos siempre es bueno recorrer y rescatar frases antiguas de filósofos y pensadores que con su palabra ayudaron a construir la historia. Muchas de ellas destacan que la deslealtad suele provenir de personas cercanas, y enfatizan sobre el dolor, la cobardía y el daño irreparable a la confianza. Refranes y citas clásicas de aquellos filósofos y pensadores advierten sobre el puñal oculto en sonrisas amigas y la rapidez con la que la traición destruye la reputación.
“Es fácil esquivar la lanza, lo que no es fácil es esquivar el puñal oculto”. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.
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NADA SE PIERDE. La Conferencia Episcopal Argentina ratificó el “Nunca Más” a la dictadura y advirtió sobre una “tendencia creciente al autoritarismo” en el país, al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, en un documento que también cuestiona la polarización política, la violencia y la exclusión social. Sin mencionar de forma directa al gobierno de Javier Milei, los obispos plantearon una crítica transversal al clima político y social, con foco en el deterioro del debate público. En su extenso documento, la Iglesia Argentina obvio mencionar la participación de muchos religiosos en aquellos años de plomo de la Argentina en favor de las aberraciones que cometían los militares sobre lo cual hay sobradas pruebas. E incluso, curas condenados por violación a los derechos humanos. Pero bueno, un olvido lo tiene cualquiera.
LA FRASE. “Soy humano, me puedo equivocar, pero todo el mundo sabe quién es Nacho Torres y de qué vive mi familia. Nadie sabe de qué vive Gustavo Fita. Supuestamente es viajante, yo no lo vi laburar en su vida. Nos salen carísimo esas maratones que anda corriendo por el mundo”. (Gobernador Ignacio Torres, sobre el diputado justicialista).


