La demanda global de oro tocó un nuevo techo durante el primer trimestre de 2025. Según datos del World Gold Council y otros organismos, se registraron 1.206 toneladas adquiridas, un crecimiento del 1% interanual y el nivel más alto desde 2016 para ese período.
Las políticas económicas adoptadas en Washington generaron un efecto dominó en los mercados, donde el metal precioso volvió a posicionarse como refugio de valor ante la incertidumbre.
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Uno de los motores clave detrás de esta tendencia fue el retorno en fuerza de los fondos cotizados en bolsa (ETF), cuya participación en la demanda total de inversión se duplicó con creces. Las entradas en ETF alcanzaron las 552 toneladas, marcando un impresionante salto del 170% interanual. A su vez, los bancos centrales mantuvieron su rol protagónico, comprando 244 toneladas, aunque con una leve desaceleración respecto al último trimestre.
China fue otro gran actor del mercado, registrando su segundo trimestre más alto en inversión minorista en lingotes y monedas. En total, este segmento sumó 325 toneladas, un 15% por encima del promedio de los últimos cinco años. El apetito de los consumidores asiáticos sigue siendo un factor determinante en el comportamiento global del oro físico.
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Por otro lado, la demanda del sector tecnológico se mantuvo estable en torno a las 80 toneladas. La implementación creciente de la Inteligencia Artificial impulsó el uso del oro en productos electrónicos, aunque la incertidumbre arancelaria podría afectar este segmento en el resto del año.
En contraste, la demanda de joyas de oro cayó con fuerza debido al incremento récord en los precios del metal. A pesar de la caída en volumen, el gasto global en joyería dorada creció un 9% interanual, alcanzando los 35.000 millones de dólares, reflejo de un consumidor que, aunque compra menos, paga más por el mismo lujo.
Fuente: ámbito financiero
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