El 1 de junio de 1960 moría en Hamburgo Paula Wolf, nombre con el que intentó pasar desapercibida durante años.
En realidad, se trataba de Paula Hitler, la única hermana sobreviviente del líder nazi. Su vida estuvo atravesada por una tensión permanente: la necesidad de alejarse del horror que provocó su hermano y el peso de haber recibido beneficios materiales mientras decía ignorar lo que sucedía en Alemania durante el Tercer Reich.
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Aunque durante años intentó mostrarse como una figura menor, investigaciones posteriores revelaron datos inquietantes. Lejos de la imagen de una mujer pobre y abrumada, Paula fue beneficiaria directa del poder del Führer: tenía un amplio departamento en Viena, una casa en las montañas, y cobraba una pensión mensual provista por su hermano. A pesar de ello, siempre negó haber pertenecido al Partido Nazi y afirmó que su apellido le trajo más desgracias que privilegios.
Uno de los episodios más controvertidos de su vida fue su relación con Erwin Jekellius, un médico nazi que participó en experimentos en campos de concentración y fue corresponsable de la muerte de miles de adultos y niños. Cuando intentó casarse con Paula, Hitler lo impidió: ordenó su traslado inmediato al frente oriental, donde fue capturado por los soviéticos y murió en un campo de detención.
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Tras el suicidio de Hitler, Paula fue interrogada por las fuerzas aliadas. Inicialmente negó su identidad, luego intentó justificar a su hermano, afirmando que si hubiera sido aceptado como pintor, la historia habría sido diferente. Aunque dijo no creer en su culpabilidad, su silencio frente a las pruebas dejaba entrever su lucha interna entre la lealtad familiar y la conciencia de los crímenes del régimen nazi.
En sus últimos años vivió discretamente, tratando de evitar que su pasado fuera descubierto. Murió sola, con una última voluntad clara: que en su lápida figurara su verdadero nombre. Así lo hizo: “Paula Hitler, 1896–1960”. El deseo de recuperar su identidad, aunque fuera en la muerte, cierra la historia de una figura tan secundaria como perturbadora en la trama del nazismo.
Fuente: TN.


