Las doctoras Melisa Costanza y Lorena Garcés, ambas pediatras de la Sociedad Argentina de Pediatría, filial Esquel, participaron en una entrevista radial para informar sobre las enfermedades diarreicas agudas en niños. Costanza, quien realizó su residencia y jefatura en Esquel, señaló que las diarreas agudas son un motivo de consulta frecuente, especialmente en otoño, y es fundamental que los padres conozcan las pautas de alarma para evitar complicaciones, como la deshidratación.
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«La diarrea aguda se presenta cuando las deposiciones se vuelven más líquidas o frecuentes, usualmente por virus, aunque también puede deberse a bacterias o parásitos», explicó la doctora Costanza. «Si dura menos de 14 días, generalmente no es necesario realizar estudios complejos. Lo importante es observar el estado del niño, asegurarse de que no se deshidrate, especialmente en los menores de 5 años, quienes son más vulnerables debido a su mayor cantidad de agua corporal».
La hidratación es clave en el manejo de la diarrea aguda. Costanza enfatizó que el agua es la mejor opción: «Siempre insistimos en que lo principal es ofrecer agua, y en caso de vómitos, esperar al menos 40 minutos antes de ofrecer pequeñas cantidades en intervalos de dos o tres minutos». Desaconsejó el uso de jugos, gaseosas o bebidas deportivas como Gatorade, ya que estas pueden empeorar la situación al aumentar la distensión abdominal y prolongar la diarrea.
En cuanto a la alimentación, la doctora Garcés destacó que la prioridad es la hidratación. «Si el niño no quiere comer mucho al principio, no es grave. Se puede ir incorporando alimentos a medida que mejora, prefiriendo una dieta con alimentos naturales y astringentes como fideos, arroz, pollo y frutas como banana o manzana sin cáscara». También hizo hincapié en evitar alimentos ultra procesados y mantener una dieta variada para promover la recuperación de la flora intestinal, afectada durante el proceso diarreico.
Una de las preocupaciones comunes entre los padres es cuándo la diarrea pasa a ser peligrosa. La doctora Costanza explicó que los signos de alarma incluyen la deshidratación, como la ausencia de orina o la sed extrema, y la presencia de moco o sangre en las deposiciones. «Una diarrea con fiebre que persiste más de siete días también requiere atención médica para descartar complicaciones», señaló.
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Para cerrar, las pediatras subrayaron la importancia de evitar el uso de medicamentos sin indicación médica para detener la diarrea, como antibióticos o antiespasmódicos, ya que pueden empeorar la condición. «El cuerpo sabe cómo eliminar lo que le hace mal, y al frenar la diarrea podemos generar complicaciones», advirtió Garcés. Reforzaron la necesidad de mantener un buen lavado de manos y cuidar la higiene en la manipulación de alimentos para prevenir brotes en el hogar y en entornos comunitarios como guarderías y jardines maternales.


