La actividad metalúrgica en Argentina registró en agosto una caída interanual de 6,1% y un retroceso mensual de 2,3%, según el último informe del Departamento de Estudios Económicos de Adimra. El sector acumula un crecimiento mínimo de 1,6% en lo que va del año y permanece 17% por debajo de sus niveles máximos históricos.
El uso de la capacidad instalada descendió a 44,8%, uno de los valores más bajos de los últimos años, comparable con el período crítico de la pandemia entre marzo y junio de 2020. Esta situación refleja un estancamiento generalizado que afecta tanto la producción como el empleo, según advirtió Elio Del Re, presidente de Adimra. “La salida para el país requiere políticas activas que fortalezcan la industria y protejan los puestos de trabajo”, afirmó.
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Por rubros, los retrocesos fueron variados. Autopartes cayó 12,6%, fundición 14,4% y bienes de capital 8,1%, mientras que maquinaria agrícola descendió 1,9% y carrocerías y remolques creció apenas 6,8% a un ritmo menor que meses previos. Otros productos de metal, equipos eléctricos y equipamiento médico también mostraron caídas interanuales, evidenciando un enfriamiento en la recuperación sectorial.
El comportamiento provincial fue dispar: Buenos Aires lideró los retrocesos con 8,7% menos, Córdoba bajó 4,5%, Mendoza 4,4% y Entre Ríos 2,7%, mientras que Santa Fe logró un leve repunte de 0,2%. La combinación de baja productividad y reducción de empleo —2,9% interanual— mantiene en alerta a las empresas, ya que más del 74% anticipa estancamiento o disminución de la producción.
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A pesar del estancamiento interno, el comercio exterior mostró signos positivos: las importaciones de productos metalúrgicos subieron 23% interanual, alcanzando USD 2.281 millones, y las exportaciones crecieron 25,9% hasta USD 527 millones. Sin embargo, los expertos señalan que el dinamismo externo no alcanza a compensar la debilidad del mercado interno ni los desafíos en empleo y capacidad productiva.


